Jueves 13 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Clamando en el desierto

Esperamos que la Alta Comisionada, no clame en el desierto porque la niñez no está en la lista de las prioridades, ni en las políticas públicas del Gobierno y del Congreso.

 

— Miguel Ángel Albizures
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La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), presentó un importante informe y análisis sobre lo ocurrido antes, durante y después de que cuarenta y una niñas y adolescentes fueran quemadas vivas en el Hogar, mal llamado, Seguro Virgen de la Asunción. Diversas instituciones, y las propias víctimas que ahí sufrían el encierro, ya habían presentado múltiples denuncias, donde daban cuenta de las condiciones calamitosas, los malos tratos y el abuso en contra de ellas y ellos, denuncias que nunca fueron atendidas tal y como debería ser, pues para las autoridades solo se trataba de niñas y adolescentes en conflicto con la ley penal y, por lo tanto, no merecían ser atendidas como seres humanos, como lo demuestra que, ni siquiera, hicieran caso a sus gritos de auxilio, que salían en medio de las llamas.

Esperamos que la Alta Comisionada, no clame en el desierto porque la niñez no está en la lista de las prioridades, ni en las políticas públicas del Gobierno y del Congreso, prueba de ello son los miles de niños y niñas que sufren de desnutrición y los cientos que continúan muriendo por falta de alimentos y de atención médica para tratar enfermedades curables. Ojalá nos equivoquemos y el clamor que hoy levanta una institución “extranjera”, de esas que han sufrido duras críticas del gobierno y de los sectores más reaccionarios del país, sea escuchado y se inicie una transformación profunda de los hogares, públicos y privados, que han sido creados para atender a niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley penal, pero que se parecen más a prisiones con bartolinas y no centros de readaptación, educación y formación, donde se pueda resocializar a los jóvenes para que sean útiles a una sociedad que les ha negado todo, educación, salud, diversión y hasta un espacio para vivir dignamente.

La Oficina ha recomendado una coordinación más estrecha entre las diferentes instituciones y hogares que atienden a niñas, niños y adolescentes, además, según el informe, del continuo apoyo del Estado “implementando esfuerzos para ayudar a establecer puentes entre las víctimas y las instituciones del Estado, con el propósito de que las voces de las víctimas puedan ser escuchadas y para contribuir a garantizar que el Estado tenga en cuenta el interés superior del niño y la niña”, pues según lo indica, y así es, “el Estado aún no ha abordado los desafíos estructurales persistentes en el sistema de protección de la niñez a fin de transformarlo en un modelo que garantice un nivel de vida adecuado para el desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social de la niñez”, pues lo que se está priorizando es la separación de las niñas y niños de la familia, en lugar de brindarles un apoyo integral.

Es importante que el Gobierno y las instituciones tomen en cuenta lo que señala el informe acerca de estas deficiencias: “la falta de acceso adecuado a la educación, la salud y el apoyo psicológico, las oportunidades de desarrollo profesional y actividades al aire libre, así como la falta de servicios básicos”. Mientras tanto se debe profundizar en las investigaciones sobre este tipo de abusos y malos tratos, la utilización de niñas en hogares para la explotación sexual, y tener en cuenta la idoneidad y capacidades del personal, con el objetivo de poner fin a estos ambientes carcelarios que en nada contribuyen a la resocialización ni a la prevención.

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