Jueves 13 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Nociones de igualdad

Un cúmulo de pactos.

— Anabella Giracca
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Basta con circular sus calles, penetrar sus montañas, cruzar sus puentes, recorrer senderos, para notar que Guatemala es uno de los países más desiguales del mundo. Esto se traduce en pobreza, hambre, desnutrición, resquebrajamiento, corrupción, migración. Dolor. Muerte.

Igualdad y desarrollo, no son conceptos eminentemente personales, basados en méritos, sino conceptos sociales, fundamentados en la solidaridad y la búsqueda del bien común. O al menos no deberían de ser nociones dicotómicas, sino complementarias y compatibles.

Este tema tampoco debe centrarse en la “igualdad ante la ley” (llamada la igualdad formal), como muchos quieren asumirlo, sino debemos ser susceptibles de entender que la igualdad tiene otra noción, más profunda, identificada con la igualdad material o de oportunidades.

Cayó en mis manos un reciente libro, “Desarrollo e Igualdad: el pensamiento de la CEPAL en su séptimo decenio”, repleto de luces para abordar semejante tema. Asunto que invito a no seguir parqueando en el sótano más oculto de nuestra historia.

“Las fuentes de las desigualdades se encuentran en distintos ámbitos de la vida social y económica y, por lo mismo, las intervenciones en pro de la equidad deben contemplar esta variedad de ámbitos que tienen que ver con la igualdad de oportunidades al inicio y en las trayectorias de los ciclos educativos y del empleo, con la igualdad de oportunidades para acceder al bienestar material, pero también para participar en las decisiones y en el espacio público, la igualdad de oportunidades para acceder a los sistemas de justicia, a la seguridad ciudadana y a estilos de vida sustentables, y la igualdad de oportunidades para acceder a múltiples fuentes de conocimiento e información y a redes de apoyo social y de otra índole. En este marco, la igualdad de oportunidades en el momento de partida requiere para ser efectiva a lo largo de la vida de las personas de una razonable igualdad de resultados, lo que remite nuevamente al principio de igualdad como principio rectificador a lo largo del ciclo de vida”.

Efectivamente la profundización de la democracia, como “orden colectivo y como imaginario global compartido”, requiere de una mayor igualdad de oportunidades y derechos. O sea, extenderse a amplios sectores de la sociedad que han sufrido abuso sistemático a sus derechos económicos, sociales y culturales. Porque la igualdad de derechos “rebasa la estructura meritocrática de las oportunidades”.

A la puerta de las elecciones, resultaría impensable escuchar propuestas que no asuman este tema como prioritario, porque seguir ahondando brechas no debería de ser más una opción. No más. Requerimos de pactos, sí, de un cúmulo de pactos que pongan a marchar de nuevo esta maquinaria gastada, oxidada, que dejó de funcionar. Llamada país.

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