Jueves 13 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Annus Horribilis

Asustaron a los Magistrados con el petate del muerto.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Estando a 26 días de que finalice el año, no hay mejor expresión que la de llamar al 2018 como Annus Horribilis, por las regresiones que se dieron, sobre todo en el Último cuatrimestre del mismo. Veamos.

En vísperas de que se estrenara el añorado Diciembre, en el Congreso, la aprobación del presupuesto terminó peor que un mercado con regateos de partidas, realizado todo ese manoseo con trasfondo político y electoral, a lo que se añadió un burdo chantaje a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), conocido en buen chapín con el nombre de “asustar con el petate del muerto”: primera escena, en el Congreso se anuncia una rebaja del presupuesto de 2019 para el Organismo Judicial, que le pone los pelos de punta a los magistrados de la CSJ. (En el fondo, la rebaja no se iba a realizar: solo era la carnada del chantaje). Segunda escena, emisarios del Congreso le habrían dicho a los magistrados: –les restituimos y aumentamos el presupuesto a cambio de que no le levanten la inmunidad a un diputado conspicuo de la bancada oficial y del Pacto de Corruptos. Tercera escena, no se le levanta la inmunidad al diputado (con indicios evidentes de acciones delictivas) y, a la vez, se aumenta el presupuesto al Organismo Judicial. ¡Nauseabundo! De verdad que esos magistrados solo merecen desprecio total, salvo el caso de la magistrada María Eugenia Morales Aceña, que fue el voto disidente, aunque es una pena que ella no denunciara el supuesto chantaje que las bancadas de oposición afirman que existió.

Entre tanto, el presupuesto clientelar aprobado acentúa la tendencia de aumentar cada año el presupuesto de funcionamiento a costillas de la inversión. Previo a la aprobación presupuestaria, uno de los columnistas mejor informados y de mayor sensatez del país, Mario García Lara, escribió en elPeriódico que el costo de los salarios “aumentó dramáticamente en un 80 por ciento entre 2009 y 2013; eso equivale al doble del crecimiento registrado por los ingresos tributarios en el mismo periodo. Una gran parte de la explicación del tal aumento subyace en la proliferación de pactos colectivos suscritos sin ninguna directriz durante los últimos 20 años. En 1998, la masa salarial de los empleados públicos representaba un 24 por ciento del presupuesto, mientras que en la Administración de Pérez Molina llegó a representar el 37 por ciento”. De seguir en los presupuestos del Estado ese aumento sin corrección, en algún momento todos los impuestos que se recauden servirán solo para amortizar la deuda pública (que también va en alza) y para cubrir los pagos de la burocracia, sin que se pueda disponer de fondos para inversión. Pero esta tragedia en ciernes es un tema de Estadistas, que no le interesa a una casta política de ínfima categoría intelectual y moral, ni a los comentaristas de prensa que pastelean con con los sindicatos, no obstante que este aumento desproporcionado del dinero para la burocracia contribuya a crear esa Guatemala Inviable de la que todos hablan.

Este es un Annus Horribilis porque el gobierno está abriendo comedores gratuitos (comedores políticos) en los lugares en donde hay votantes, y no en aquellos en los que hay hambre. Según un reportaje de Prensa Libre, el Ministerio de Desarrollo ha reabierto o inaugurado comedores que “han sido instalados en departamentos que, sumados, suman hasta el 56 por ciento de empadronados, y no todos están en áreas de alta desnutrición, lo cual apunta a una estrategia clientelar”. Desde la publicación del reportaje, a principios de noviembre, ha continuado la imparable apertura de comedores políticos, remedo de los de triste memoria, creados para promover la figura electoral de la entonces primera dama, Sandra Torres, entonces todavía de Colom, porque aún no se había divorciado del Mandatario para casarse con el pueblo.

Hay mucho más que decir de este Annus Horribilis, pero tristemente cuento ya con poco espacio. Por ello, solo me referiré a un tema muy polémico como es el de la CICIG. En agosto pasado, el presidente Morales anunció que no renovaría la estancia de la CICIG, un ente que debería empacar bártulos para el 3 de septiembre de 2019, lo cual fue un duro golpe a la lucha contra la corrupción e impunidad. Pienso, y creo estar en lo cierto, que lo mejor para Guatemala es luchar por una CICIG renovada, más transparente y que, en una instancia bilateral ad hoc, rinda no solo cuentas financieras, sino de su actuación en las investigaciones y acusaciones, tanto a la ONU, como al gobierno de Guatemala. Necesitamos a la CICIG, pero una que sea remozada, como en apariencia ya lo negocian los Estados Unidos y la ONU. ¿Por qué la CICIG renovada?

Es necesaria esa CICIG renovada porque hay muchas situaciones que se deben aclarar, de las cuales señalo dos casos paradigmáticos: el MP/CICIG nunca pusieron el pie en el acelerador para la cancelación de la UNE, sino que se cebaron en otros partidos, que también deberían ser cancelados, pero que tenían pecados veniales (como Encuentro por Guatemala) en comparación con los mortales de la UNE. Nadie ha dado ninguna explicación de esta contradicción, que podría ser parte de una agenda oculta.

Y luego, el segundo caso: desde hace muchísimos años, por publicaciones internacionales, reproducidas en Guatemala, se sabe el monto exacto del sobreprecio pagado por el gobierno de Colom en la compra de las unidades del Transmetro, pero nunca el MP/CICIG quisieron hacer nada al respecto. ¿Por qué? Por esto y por mucho más, yo soy un vivo defensor de una CICIG reformada, que rinda cuentas, lo cual sería una especie de “balances y contrapesos” inherentes al quehacer democrático. Sí a la CICIG, pero, reformada, no a una que vaya por la libre como ahora.

Esperamos todos que el año 2019 sea un Annus Mirabilis, lo cual solo lo conseguiremos si elegimos a un buen Presidente y a unos diputados honrados y capaces, y no a corruptos reciclados, porque el país ya no aguanta más de lo mismo: UNE, PP, Tropa Loca, Pacto de Corruptos…

gasturiasm@gmail.com

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