Lunes 15 DE Julio DE 2019
Opinión

¿Un Plan Marshall centroamericano? – I –

La garantía de éxito de un Plan Marshall regional tendrá que ser primero político.

Fecha de publicación: 04-12-18
Por: Roberto Antonio Wagner

 

Muchos columnistas en este medio lo han mencionado y ahora el recién electo presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha iniciado las gestiones para un proyecto que realmente genere las condiciones de desarrollo para Centroamérica, en específico el Triángulo Norte: un Plan Marshall. Esta sería una apuesta más de los EE. UU. para mejorar las condiciones en la región bajo sus prerrogativas y tampoco sería la primera vez en que México aparezca como intermediario puesto que ya lo había hecho con el olvidado Plan Puebla Panamá (PPP). Pero una cosa debe quedar clara, históricamente, desde la óptica de los EE. UU. ningún proyecto de cooperación para el desarrollo exitoso se va a lograr bajo términos de cooperación sino más bien bajo términos de imposición. El gran éxito del Plan Marshall en Europa cuyo fin era prevenir la expansión del comunismo en occidente, fue la imposición de un modelo político y económico mucho más atractivo que el comunismo que se consolidaba en el este del llamado viejo continente.

La realpolitik identifica objetivos y el camino más rápido para llegar a ellos, es por ello que aparte del aporte económico, que tendría que superar con creces lo asignado en el fallido Plan Alianza Para la Prosperidad del Triángulo Norte (PAPTN), la garantía de éxito de un Plan Marshall regional tendrá que ser primero político. El comunismo en sí ya no es una amenaza centroamericana, pero la corrupción e ineptitud de los gobiernos tanto de derecha como de izquierda en la región es un obstáculo que nuestras democracias no han solucionado por lo que se deben asegurar gobiernos “pro cooperación” tal como pasó con la Democracia Cristiana en Italia en 1953 con la ayuda del Departamento de Estado y la Agencia de Inteligencia Central (CIA por sus siglas en inglés) pues tanto dinero no se va arriesgar en la lotería que
llamamos democracia.

Para combatir el crimen organizado y el narcotráfico las agencias de seguridad e inteligencia tendrían que administrar a la CICIG cuyo mandato se extendería a Honduras y El Salvador obviamente sin la participación de los elefantes blancos de la ONU y la OEA para garantizar los objetivos de seguridad de Washington. La idea de una Guardia Nacional como la maneja AMLO sería bien vista por el Tío Sam y seguramente se convertiría en una Guardia Regional que militarice las fronteras del Triángulo Norte, controle los corredores del contrabando y narcotráfico y sea útil para poner orden en países vecinos como Nicaragua. (Continuará…)

@robertoantoniow