Domingo 15 DE Septiembre DE 2019
Opinión

La Cuarta Transformación (4T) y Centroamérica

Durante los últimos 36 años, los de los últimos seis gobiernos federales, el Estado de la “Revolución” fue acumulando vicios…

Fecha de publicación: 01-12-18
Por: Roberto Blum

Para bien o para mal, lo que sucede en México afecta a Centroamérica. En cierta forma se puede afirmar que “geografía es destino”. Así, tratar de entender la Cuarta Transformación (4T), que hoy se inicia formalmente en México, es importante para el presente y el futuro de los Estados centroamericanos, sus pueblos y sus gobiernos.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) asume hoy la presidencia de la República Mexicana, con una enorme legitimidad y un gran respaldo popular. López Obrador obtuvo algo más de treinta millones de votos en las elecciones del pasado uno de julio. Su propuesta electoral fue dirigir y llevar a cabo la cuarta transformación de México. Tal propuesta la difundió incansablemente en todas las poblaciones de los 2 mil 458 municipios mexicanos. AMLO recorrió una y otra vez los treinta y un Estados federados y la Ciudad de México (CdMx), siempre con la tesis de transformar de fondo al país. Según el nuevo presidente, la nación ha vivido en su historia tres grandes transformaciones. La primera fue la “Independencia”, resultado de la larga guerra, sostenida entre 1810 y 1821, para liberarse del dominio español. La segunda, la “Reforma liberal”, de 1857 a 1859, que tampoco fue pacífica. La tercera, la “Revolución”, de 1910 a 1929, producto de una feroz y larga guerra civil, pero al final el país logró darse una excelente constitución y un sistema político robusto y con ellos construir un eficaz e inclusivo Estado moderno.

Sin embargo, para el presidente López Obrador, y al menos para el 53 por ciento de los electores, el Estado mexicano, resultado de la tercera gran transformación, ya dio de sí todo lo que tenía que dar. Durante los últimos 36 años, los de los últimos seis gobiernos federales, el Estado de la “Revolución” fue acumulando vicios –la corrupción, por ejemplo–, que lo han hecho ineficaz e ineficiente, transformándose en un ente al servicio de una pequeñísima minoría parasitaria, y traicionando los ideales de justicia social y crecimiento compartido, que fueron la base del movimiento popular revolucionario de 1910. La Cuarta Transformación de México, que quiere liderar López Obrador, será pacífica, no violenta, pero buscará reconstruir un Estado social que no esté sometido a los “mercados”, sino más bien que sea el Estado el que rija y regule a los mercados. En este sentido, parece que la visión del nuevo gobierno mexicano será la de limitar y regular las actividades económicas, tratando de que estas generen bienestar para la mayoría de los habitantes.

Parece que si el nuevo gobierno lopezobradorista y su Movimiento de Renovación Nacional (MORENA) cumplen, aunque sea en parte, lo que han prometido una y otra vez, México y Centroamérica habrán de vivir cambios profundos en los próximos años. Esperemos que sean para bien.