Sábado 23 DE Marzo DE 2019
Opinión

El desbalance comercial con América del Norte

“Por medio de la expansión de la calidad de educación y del gasto en educación es posible incrementar la tasa de crecimiento económico de Guatemala”. Luis René Cáceres.

 

— Edgar Balsells
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El reciente reportaje de Urías Gamarro, publicado en Prensa Libre el pasado domingo, titulado “Esperan mantener relaciones óptimas”, retrata de cuerpo entero las asimétricas relaciones comerciales con nuestro vecino mexicano: del 2010 a la fecha, la balanza comercial es ampliamente favorable al vecino grande, con exportaciones equivalentes a US$16 mil 644 millones, frente a importaciones de tan sólo US$4 mil 200 millones. La diferencia es abismal subraya Gamarro, mientras el Ministerio de Economía guatemalteco continúa en su aventura de acuerdos bilaterales por doquier, estando todavía pendiente que Guatemala ratifique el ya finalizado por Centroamérica con Corea del Sur.

El mismo ejercicio puede hacerse con los Estados Unidos, en el mismo período, y el balance es de US$51 mil 445.1 millones en exportaciones estadounidenses, versus US$36 mil 868.3 millones en exportaciones chapinas hacia dicha nación. Los saldos entonces son a todas luces negativos, y siendo que estamos en la época de la administración por resultados, hay que partir de los desbalances para efectuar múltiples replanteamientos a la política económica guatemalteca.

En la más reciente Revista del Colegio de Profesionales de las Ciencias Económicas y que aparece en el portal de dicho Colegio, publicamos un interesante análisis del economista salvadoreño Luis René Cáceres sobre los determinantes del crecimiento económico de Guatemala. Cáceres admite que la reforma económica de mayor profundidad implementada en Guatemala fue la reforma comercial: además de la reducción de los aranceles a las importaciones, abarcó otras medidas como la eliminación de cuotas a las importaciones y la simplificación de trámites, entre otras.

Haciendo gala de un sofisticado instrumental econométrico, Cáceres nos muestra que los resultados de la reforma comercial distan mucho de lo esperado, ya que ha conducido a una caída en la tasa de crecimiento económico y a la contracción de la participación de bienes transables internacionalmente en el Producto Interno Bruto –PIB–.

Tales resultados implican a la vez la relativa pérdida de dinamismo de la economía, precisamente cuando este tipo de acuerdos comenzó a implementarse, teniendo en cuenta el impacto que tuvieron en la producción nacional. ¿ Qué debe hacerse entonces?

Inicialmente, reconocer la génesis de los problemas, y ello no implica volver al proteccionismo industrial de los años sesenta, sin embargo es preciso retomar el análisis comparado y ver lo que están haciendo esos mismos países con los que transamos en mayor medida: se trata de países que tienen una gran cantidad de políticas de fomento directo al productor.

En Guatemala, erróneamente, las asociaciones productivas tienden a pujar por los privilegios tributarios, sin comprender que son otras políticas las que deben encaminarse. La asociatividad constituye el primer requisito que debe estimularse, y luego la búsqueda de instrumentos fiscales, tributarios y de otro corte, de carácter temporal, pero a cuenta de que tales asociaciones se gradúen en oferentes exportables. parques industriales, ley de competencia, estímulo al cooperativismo, créditos especiales, abundante asistencia técnica y educación para el trabajo son parte de la fórmula. Y es que cuando veo la proliferación en masa de carreras de abogacía, administradores de empresas, contadores o maestros mal preparados en el interior de la República simplemente pienso: vamos en la dirección contraria del desarrollo.

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