Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

¿Paradigma educativo?

La educación y cultura son el arpón revolucionario para reducir la desigualdad y exclusión.

Fecha de publicación: 24-11-18

 

Si partimos de que la educación es un derecho humano, un servicio público estratégico para forjar una nación inclusiva, una democracia participativa y un modelo económico para la vida, debemos revisar con tiento su naturaleza político-ideológica y su diseño institucional.

En la coyuntura nacional, el Pacto de Corruptos sigue negociando el recorte presupuestario a la Usac, PDH, OJ y MP, están aceitando la maquinaria clientelar de 2019 donde reinará la corrupción e impunidad. Por lo tanto, no es prioridad democrática reorientar la inversión pública para la enseñanza agropecuaria y promoción de la ciencia y la tecnología, tal y como rezan los Artículos 79 y 80 de la CPRG, y los Acuerdos de Paz, específicamente el ASESA y AIDPI.

El paradigma actual de la educación pública en Guatemala lleva en su ADN el anticomunismo, el oleaje privatizador del Consenso de Washington, el modelo de gestión neoliberal donde el pensamiento crítico y la memoria histórica, justicia y verdad no tienen cabida. La educación forma para el mercado oligopolizado y no para la construcción de un nuevo Estado, ciudadanía plena y empoderamiento de los pueblos.

La educación basada en competencias, enfoque conservador, no contribuye al fortalecimiento de la educación para el trabajo. Por ejemplo, según la Encovi de 2014, el 6.4 por ciento de los jóvenes entre 15-29 años de edad recibieron capacitación para el trabajo; 45 por ciento de jóvenes lo hizo en las instituciones en donde laboran; 18 por ciento lo hizo en empresas privadas; 20 por ciento en Intecap; y 10.6 por ciento no recibieron capacitación técnica laboral.

Entonces, ¿Cómo se da en la práctica la coordinación interinstitucional para la promoción de la educación para el trabajo digno: Mineduc, MSPAS, MAGA, Mineco, Mintrab, Intecap, CONCYT, Usac y Municipalidades, si la Gestión por Resultados es ficcional? ¿Cómo trascender la visión finquera en el sector privado que forma técnica y vocacionalmente a los jóvenes que están pensando en emigrar ilegalmente a EE. UU.?

Aunque la educación en Guatemala enfatiza la lógica monetarista, está tal y como lo plantea el Artículo 72 de la CPRG, tiene como fin primordial el desarrollo integral de la persona humana, el conocimiento de la realidad, cultura nacional y universal.

A manera de colofón, debemos reivindicar la mística transformacional de la educación pública, una educación que abogue por la organización social-comunitaria, formación política e incidencia ciudadana. Un modelo estatista, a favor del bien común y legitimador de las luchas populares e indígenas.

framont@gmail.com