Viernes 14 DE Diciembre DE 2018
Opinión

La “cumbre” borrascosa

Para algunos la “cumbre” es cuesta arriba y para otros es un paseo para abajo.

— Rodolfo Neutze
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La semana recién pasada tuvimos la presencia en Guatemala de poco más de una docena de jefes de Estado para participar en una “cumbre”. No me da mucha pena aceptar que no me tomé ni la molestia de investigar la razón de esta ni mucho menos averiguar si al final de cuentas dio resultados tangibles o específicos al cerrar. Hoy intento opinar como un típico ciudadano de a pie, común y corriente como soy, totalmente alejado de un evento de tal envergadura y seguramente igual de ignorante de su agenda como la inmensa mayoría de guatemaltecos. Me anticipo en pedir disculpas a los cientos de personas que seguramente en toda Iberoamérica le dedicaron horas de esfuerzo a que fuera un éxito, porque seguramente mis críticas sonarán simples y nada diplomáticas. Pero es que este magno evento nos vuelve a servir, otra vez, para darnos cuenta de que en todo siempre hay dos puntos de vista y todo depende del cristal con el que se vea.

Empecemos por un tema tan banal como son las atenciones recibidas por los invitados. Como buen anfitrión, Guatemala no escatimó recursos en ofrecer amplia seguridad a todas las delegaciones y seguramente corrieron chorros de finos licores (espero que la mayoría nacionales) y deliciosas viandas. Estos puntos fueron ampliamente criticados y comentados en redes sociales y algunos medios escritos como desafortunados en un país con las carencias como el nuestro. Nadie puede estar de acuerdo en que un gasto en licores sea prioritario si se compara con un gasto en medicinas para los hospitales públicos. Ese punto de vista es totalmente válido y aceptable. Pero a 180 grados, existe otro gran número de guatemaltecos que vieron esta cumbre desde otra perspectiva. ¿Cuántos de nosotros no dependemos y vivimos de los servicios? ¡miles de chapines! Espero alguien se tome la molestia de contabilizar el éxito que muchos hoteles de todos los niveles; restaurantes; lavanderías; etcétera, y por lo tanto todo su personal, tuvieron gracias a esta cumbre. Los miles de dólares gastados por los visitantes se quedaron acá, generaron propinas acá, y esperamos que lo más importante aún, hayan generado memorias agradables y sorprendentes que hagan que en un futuro esos mismos delegados vengan con sus familias de regreso. Puede ser que diplomáticamente no se haya logrado nada, pero el evento nos puso en la mente de todos estos invitados y si hicimos un buen papel, esto nos regresará en gastos que van directo a la base de la pirámide social, los trabajadores más humildes. Guatemala tiene mucho que ofrecer y normalmente no hacemos un buen papel en enseñarlo.

Otro tema que me impresionó mucho como tiene diferentes aristas es el de los reconocimientos. Leí y vi enormes críticas y memes al hecho de que se le hayan dado al Rey de España las llaves de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Este acto protocolario, seguramente repetido en cuanto pueblo visita el monarca, aquí fue visto como servil y duramente criticado por muchos guatemaltecos inclinados un poco más a la izquierda. Pero para empatar la batalla, nuestra querida y tricentenaria Universidad de San Carlos de Guatemala le otorgó un doctorado Honoris Causa al presidente boliviano Evo Morales. Este acto igualmente fue considerado como servil, pero por parte de los guatemaltecos más inclinados a la derecha. En estos dos actos el único ganador fue ese sentimiento de pesar que nos acompaña cada vez que se aviva la lucha estéril ideológica que nos tiene parqueados desde hace mucho tiempo. Estoy seguro de que ambos reconocimientos irán a parar a una limpia bodega, pero acá se quedará por meses el resentimiento ocasionado por los mismos. Afortunadamente habrá muchos guatemaltecos que pasarán una excelente época navideña gracias a los gastos de esta “cumbre” borrascosa que solo sirvió para recordarnos nuestras diferentes perspectivas.

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