Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Opinión

Una monstruosidad que debe suprimirse

Fecha de publicación: 20-11-18
Por: editorial

Por medio del Artículo 26 del Decreto 26-2016 del Congreso, que contiene las últimas reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), se incorporó el Artículo 94 Bis, que dice: No será inscrito como candidato quien haga campaña a título individual a cargos de elección popular publicitando su imagen, en los diferentes medios de comunicación social, antes de la convocatoria oficial de elecciones sin perjuicio de las sanciones que procedan en contra de la organización política, las asociaciones y fundaciones que lo promuevan.

Previo a la sanción deberá agotarse el procedimiento establecido en el Reglamento.

Esto supone que cualquier persona individual que aparezca, antes de la convocatoria a elecciones (en cualquier tiempo), en los medios de comunicación, sea periodista, comunicador, académico, profesional o simple opinante, dando declaraciones o haciendo análisis o reflexiones sobre cualquier asunto, a través de entrevistas, columnas de opinión, exposiciones, noticieros o notas de prensa o informativas, que, posteriormente, decida participar y ser postulado por una organización política como candidato a un cargo de elección popular, puede ser acusado de haber promovido su imagen personal con fines electorales y que no sea inscrito como candidato por la autoridad electoral.

Tampoco los personajes públicos vinculados o no a organizaciones políticas pueden dar declaraciones públicas ni permitir que su imagen y nombre aparezca en los medios de comunicación, que podrían tener aspiraciones a ocupar cargos de elección popular, porque podrían ser vetados a la hora de querer participar y someterse a un proceso eleccionario. De esa cuenta, si una persona individual, cualquiera que sea su disciplina o interés, sea funcionario público o no, emite opiniones, pensamientos o informaciones sobre temas nacionales, a través de los medios de comunicación, sin que esté considerando optar a cargos de elección popular en ese momento, y, posteriormente, se ofrece la oportunidad de ser postulada como candidata a un cargo de elección popular, la autoridad electoral podría negarse a inscribir la respectiva candidatura.

Esto supone una grave restricción a las libertades de emisión del pensamiento y de acción, así como la violación de los derechos de optar a cargos públicos y de participación política. Pero no se queda allí. El Artículo 62 quáter del Reglamento de la LEPP (que es una ampliación de la referida disposición legal) establece: A quien de acuerdo a la actividad descrita en el Artículo 94 Bis de la LEPP, publicite su imagen, promoviendo su figura en época no electoral simulando noticias (infomerciales) o presentaciones apolíticas, o valiéndose para el efecto de organizaciones políticas, o utilizando a otras personas individuales y/o jurídicas, fundaciones, asociaciones lucrativas, y no lucrativas u otras entidades, o realizando otras actividades análogas, será sancionado.

¡Qué horror! ¡Qué ocurrencia más insensata! ¿Qué se pretende con esto? ¿Evitar el debate político, que la oposición política cuestione al gobierno o que la ciudadanía se pronuncie sobre la coyuntura nacional? ¿Imponer la ley penal del enemigo? o ¿Retornar a la vieja práctica politiquera que dice: Para mis amigos la justicia, para mis enemigos la ley?

En todo caso, el Presidente de la Cámara Guatemalteca de Periodismo, hace algunos días, presentó ante la Corte de Constitucionalidad una impugnación contra dichas disposiciones, a fin de que las mismas sean expulsadas del ordenamiento jurídico guatemalteco y dejadas sin vigencia. Ojalá que dicha impugnación prospere antes de la convocatoria a elecciones generales.