Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

Estamos locos

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados”. – Albert Einstein (1879-1955).

Fecha de publicación: 20-11-18
Por: Estuardo Porras Zadik

 

Estamos a punto de empezar una vez más la contienda electoral, y parece que nada hemos aprendido de nuestra historia. Una vez más, alimentaremos el cliché de repetirla por no conocerla. Porque, sin duda, así será.

El abanico de opciones deja mucho que desear. Los pocos personajes que pueden rescatarse, y que debiesen ser merecedores de nuestro respeto y apoyo, pocas posibilidades tienen de ser protagonistas de la contienda. La esperanza de estos radica en que ganen espacios en el Congreso de la República y así, empiecen con la ardua y urgente depuración de esta institución. Ya que, sin la profunda depuración de este desprestigiado órgano del Estado, cualquier posibilidad de cambio real para el país será una fantasía. En los no rescatables se jugará nuestro futuro y, por supuesto, dependerá de a cuál de ellos le apuestan los sectores influyentes del país. Será en los pactos y en los acuerdos con estos, que el futuro gobernante de la República se definirá.

Lastimosamente, en Guatemala hemos dejado por un lado las ideologías. Los partidos han dejado de ser instituciones serias y los políticos, se han convertido en garantes de privilegios para financistas y de negocios de toda índole para sí mismos. El Congreso de la República es el perfecto ejemplo de nuestra clase política, que cambia de color, discurso y agenda dependiendo de sus intereses personales y los de sus mecenas. La política es un negocio y para que el sistema cumpla con su propósito, se requiere de personas incapaces y con debilidad por el dinero fácil: tontos útiles a sueldo de quienes realmente manejan la agenda del país.

La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), en los últimos tres años, logró levantar el velo de este entretejido de corrupción que históricamente operó en total impunidad. Se puso en evidencia la manera de actuar de aquellos que corrompen a políticos en búsqueda de poder, privilegios y negocios. De igual manera se expusieron las redes que hacen esto posible, en las que los operadores dentro de los tres poderes del Estado son protagonistas. Durante el proceso, salieron afectados quienes son forzados a operar de manera ilícita, dentro de un sistema que promueve y premia la cultura de ilegalidad. En fin, quedó en evidencia nuestra historia, la que cada cuatro años repetimos.

En este momento, las condiciones están para que comprometamos nuevamente cuatro años de nuestro futuro, dándole continuidad al sistema que nos mantiene sumidos en el subdesarrollo. La CICIG fue boicoteada durante su gestión por los defensores del statu quo, siendo capaz solo de exponer una pequeña parte las estructuras que hacen posible este sistema. La profundidad y horizontalidad del mismo hacen que, independientemente de los avances de los últimos tres años, el sistema se recomponga y reajuste. Porque eso es lo que está pasando: el sistema se recompone y se rehúsa a morir.

Estamos locos –como bien nos recuerda Albert Einstein–, si esperamos resultados diferentes haciendo lo mismo que hemos hecho cada cuatro años. El sistema no cambió; las condiciones y sus protagonistas siguen intactos y nos toca a los guatemaltecos cumplir nuestro deber cívico bajo un panorama desalentador. Estemos atentos a los pactos y acuerdos de los mismos de siempre, ya que con tal de mantener con vida el sistema que hasta hoy nos ha gobernado, veremos alianzas que nos dejarán perplejos. ¡No esperemos resultados diferentes, si no hacemos nada diferente!