Martes 18 DE Junio DE 2019
Opinión

Cumbres de crisis

La Cumbre Iberoamericana más que atender situaciones de crisis se convirtió en una crisis en sí misma..

Fecha de publicación: 20-11-18
Por: Roberto Antonio Wagner

 

Con la caída de la Unión Soviética en 1991, el entonces presidente de los Estados Unidos George Bush delegó una considerable dosis de poder a los organismos internacionales en específico a la Organización de Naciones Unidas (ONU). La Guerra del Golfo de 1990 fue liderada por los EE. UU., la autorización de la misma se dio a través de una resolución de la ONU 40 años después de que autorizó el uso de fuerza en lo que fue la guerra de Corea. Los años noventa del siglo pasado se convirtieron en los años del multilateralismo en donde se les dio un protagonismo a los organismos internacionales para marcar la hoja de ruta no solo de la agenda internacional sino también de las agendas nacionales de la mayoría de países en el mundo, en particular aquellos en vías de desarrollo.

Casi 30 años después el multilateralismo nos ha fallado a todos, desde los países en vías de desarrollo hasta los países desarrollados. El anuncio del retiro político de Angela Merkel en Alemania es el símbolo del deceso de la agenda multilateral y el resurgimiento del nacionalismo y proteccionismo de líderes como Trump y Bolsonaro y movimientos como 5 estrellas en Italia y el proceso de brexit en Reino Unido. Es lo que la gente quiere después de las promesas incumplidas y los sueños frustrados de la agenda multilateral y el orden liberal internacional.

Como muestra está la reciente Cumbre Iberoamericana celebrada la semana pasada en La Antigua Guatemala para impulsar la llamada Agenda 2030 de los objetivos de desarrollo sostenible que atinadamente describió Lucía Escobar en su columna Cumbres Borrascosas (14/11/2018) como “cumplir el deseo de toda Miss Universo”. No se trata de que los objetivos de reducir la pobreza, desigualdad y hambre no se puedan realizar, sino de que no lo harán nuestros actuales líderes políticos en una encerrona de tres días en un hotel de lujo. El divorcio de las cumbres y la agenda multilateral de las personas que buscan ayudar es total y esto hace que las mismas carezcan de legitimidad. No se trata de una cuestión exclusiva de lenguaje, como dice la presidente de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinoza Garcés (Deutsche Welle 17/09/2018), sino de falta de acciones y voluntad política que inspiren cambios desde abajo y no desde hoteles u oficinas de lujo en Nueva York, París, Londres o La Antigua Guatemala. El multilateralismo es un estorbo (elPeriódico 31/07/2018) y la Cumbre Iberoamericana más que atender situaciones de crisis se convirtió en una crisis en sí misma.

@robertoantoniow