Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

Nuestro Juego 2

— Luis Fernando Cáceres
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Debemos convertirnos en una demanda política sofisticada.

La semana pasada, en este espacio, trataba de exhortar a mis lectores a tomar una postura activa en el siguiente proceso electoral. Manifestaba, en mi columna, que no es suficiente con ser un profesional responsable o una madre involucrada o una persona respetuosa de nuestras normas y leyes; necesitamos, además, ser ciudadanos involucrados.

Nos urge convertirnos en una demanda política mucho más sofisticada de lo que hasta ahora hemos sido. Creo que hay bastante sabiduría en la frase aquella de Joseph Maistre con la que proponía que todo pueblo merece a los gobernantes que tiene. Si realmente queremos cambiar la oferta política de este país tenemos la clara e irrevocable responsabilidad de convertirnos en ciudadanos más involucrados.

Lo primero, reitero, es informarse adecuadamente. No podemos permitirnos ese letargo con el que observamos de lejos las acciones de los sucios mercaderes que pretenden subastar el futuro de esta nación. El proceso electoral está a cuatro meses de empezar y nosotros debemos ser vigilantes y saber escudriñar muy bien a los equipos de trabajo que se postularán.

Ya es suficiente de tomarnos las cosas tan superficialmente, precisamente por no hacer la tarea y por ser tan profundamente permisivos es que se nos cuelan tantos trúhanes y bellacos a puestos importantes.

Creo profundamente que en las próximas elecciones nosotros debemos facilitar un proceso de análisis crítico adecuado como primer paso, pero, además, debemos ser partícipes. No digo con esto que necesariamente tengamos que postularnos a cargos de elección pública, aunque esa ciertamente es una opción que debemos empezar a considerar.

De lo contrario, la misma inmundicia seguirá llenando los espacios en el poder legislativo, ejecutivo y judicial.
Si la gestión pública no es lo suyo entonces trate de facilitar los procesos de toma de decisión en su comunidad.

Usted desde cámaras o asociaciones puede propiciar debates de candidatos al gobierno local, es más, quizá, al central. Invite a los diputados que corren por el listado que le concierne y pídales que le expliquen qué ha hecho hasta ahora y qué creen lograr de resultar electos.

Si hizo su tarea y conoció a profundidad las ofertas y encuentra en un partido cierta afinidad involúcrese y sea parte del grupo de voluntarios. ¿No es nuestro país razón suficiente para tomarse el tiempo?
Espero realmente con ansias ver nuevas propuestas en las próximas elecciones.

Caras limpias con proyectos serios y bien estructurados. De momento me alegra saber, que personas como Juan Carlos Eggenberger, quien ha tenido tan buen desempeño en una de las instituciones de servicio social más relevantes del país, haya decidido involucrarse y participar.

Renuevo lo dicho arriba; el país necesita renovar su oferta política, pero eso no sucederá hasta que nosotros no reinventemos antes nuestro papel en la vida de este país y nos convirtamos así una demanda política adecuada.

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