Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Miscelánea

Un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos.

Fecha de publicación: 13-11-18
Por: Amílcar Álvarez

 

En las elecciones intermedias de EE. UU., el partido Republicano perdió la Cámara Baja dando un giro determinante en los años de gobierno que le quedan a míster Trump, teniendo servida la mesa para lo que le gusta y sabe hacer: negociar. De esa cuenta, empieza a preparar su reelección en una sociedad dividida, peleando con los medios con el ánimo intacto manteniéndose en boca de todos todos los días, enseñando que a veces perder significa ganar. Contrariando la forma de hacer política hizo pedazos la teoría de quedar bien con todos, en la antesala de la extinción del añejo pensamiento tradicional que arrastra la cola fermentada de la ilustración del siglo XVIII. Su ingenio y carácter endemoniado –no es una pera en dulce–, refleja una especie de lo tomas o lo dejas de los amores desaforados de la juventud, que ni la razón aquieta, por ser una pasión legítima que nadie entiende si no la siente a menos que escudriñe en el pasado, y encuentre una piedra tirada en el camino que no está en su lugar, en el atardecer de la vida. El enredo contiene en el diseño un mensaje que no digiere la mente de los que no hablan ni escriben el lenguaje moderno, sin adaptarse a la falsa ilusión del mundo con una lógica ilógica viendo desde la ventana desaparecer las ideas viejas sin perturbarse, y en el horizonte la nueva educación, otra realidad y otros valores que surgen y resplandecen en todas las culturas, poniendo a prueba las creencias y la fe infectadas por virus virtuales, sin dejar de ser objetos del sistema.

A estas alturas del siglo está en juego el propio sacrificio del amor verdadero, doblegado por un nuevo amor: la informática. Y lo que está por venir, dejándonos con la boca abierta sin entender la naturaleza de las cosas, repitiéndose algo parecido al asombro que causó la fantasía inocente del invento del hielo. Desbordada por la realidad virtual, la juventud aprende a vivir y disfrutar adaptando los sentidos a la imaginación, empezando por sustituir a los amigos de carne y hueso que mienten y traicionan con cinismo, podridos por dentro. Los virtuales, fieles y discretos sienten y olvidan sin hacerse ilusiones, no sudan calenturas ajenas ni les inquieta el futuro. Amistad y amor casi humanos, que serán el pan de cada día en un mundo nuevo hablando con los muertos de manera natural, sin asustarse al ver a los patos caminar al revés ni al oír a las vacas hablando inglés. Lo esencial es no sentirse humano y lo usual bañarse vestido de vez en cuando sin jabón, siguiendo intacto el juego del amor sin hacerse daño, porque nada existe. No hay riesgo, solo el placer artificial del mundo virtual, convertido en un control social sutil por la ideología periférica del capitalismo tecnológico, impulsado por el conocimiento que arrasara con la manera de vivir y convivir para caer en el pensamiento único, terminando una época y empezando otra con otros ritos, castigos y premios.

Mientras en Guate los políticos en pie de guerra con la Justicia, se insultan y agarran a garrotazos por gobernar, los países desarrollados pronto lo harán con la inteligencia artificial evolucionada sin pedir mordida. La cuarta revolución de la humanidad dejará sin tiempo ni espacio la irracionalidad del hombre que no sabe convertirla en virtud por no pensar, razonar ni entender que la sociedad evoluciona y no se detiene a esperar a los que andan buscando a tientas en la oscuridad de la ignorancia lo que no se les perdió. Ya no se verán diputados de sexo incierto o locos sin estarlo, ni la demencia artificial del que hace micos y pericos en el Congreso peleando con las arañas que le gritan y tiran agua en el rostro, al clasificar la tecnología como chatarra y la tradición poseído por el demonio hasta nueva orden. Por sus méritos lo recibirán con honores en el otro potrero, esperando que micifuz lo tenga en su gloria per saecula saeculorum. Joya. El Maestro José Mujica dice que hay que invertir primero en educación, segundo en educación, y tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos. Pensamiento dedicado a los tarados que quieren bajarle el aporte legal a la Usac, con la timba y la múcura llena sin dar razones de su actitud, pasándose de listos como Pavarotti…