Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Nueva oleada de candidatos-peones

Un signo que ha caracterizado a los candidatos a la Presidencia, es su carácter servil. Es decir, sus participaciones no son independientes, ni siquiera de sus ideas.

— Renzo Lautaro Rosal
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Un signo de la globalización es el simplismo. La idea de totalidad y pragmatismo inunda. De esa cuenta, la política se vació de contenido y deriva en prácticas desprovistas de sentido constructivo. La llegada al poder no lo es tal para los candidatos, lo es para sus impulsores, para los dueños de los postulados. Las eleccionesa son los momentos que solo sirven para el recambio, para modificar los tonos y apuntalar las agendas de intereses.

Un signo que ha caracterizado a los candidatos a la Presidencia, es su carácter servil. Es decir, sus participaciones no son independientes, ni siquiera de sus ideas. Pertenecen orgánicamente, son operadores o simples instrumentos (marionetas) de sectores y grupos en particular. Jimmy Morales ganó la segunda vuelta electoral en 2015 gracias a la operación del consorcio entre Iglesias neopentecostales, expatrulleros de defensa civil (PAC), Avemilgua y el favor de empresarios. Todos ellos operaron en diversos planos: organizativo, financiamiento electoral, para armar un candidato a su modo. Entre más torpes, mejor.

Ese mismo modelo ha estado presente desde que se asumió la llegada al poder para aceitar la maquinaria de los incentivos, castrar al Estado, tomar control de las instituciones y nada más. El marco de los pendientes ha aumentado, porque en los últimos tres años no solo el gobierno de turno no ha cumplido con la lista de productos esperados, sino porque la ola de miedos y venganzas ha aumentado en número y dimensiones. Ahora hay que ir por todo.

La lógica del presidente-empleado pasó por ser amenazada a raíz de la ola post 2015, pero para algunos esos nubarrones han pasado. Se ha consumado el propósito de la contención; ahora viene el restablecimiento del modelo. Ello pasa por consolidar la idea que cada candidato presidencial en 2019 debe ser un peón que responda a tableros individuales.

La mayoría de nombres que comienzan a desfilar tienen etiquetas y dueños. Alrededor de ellos se construyen pull de financistas y resuelve-todo. Ahora que el pacto del retorno allanó el camino, toca aprovechar el momento para ir adelante, ese parece ser el lema de algunos. Cada consorcio de intereses empujará a su jugador por el carril que le ha dibujado. Nadie quiere o se interesa por aprovechar el momento para ordenar la cancha donde habrá muchos contendientes y pocas o ninguna luz. Conglomerados empresariales, implicados en los casos de corrupción, el capital emergente, las estructuras criminales y toda una gama de jaurías tiene o quiere contar con su gallo.

Para efectos de la mercadotecnia del momento, presentan listados de áreas de interés. Ni siquiera tienen los arrestos para presentar propuestas electorales y mucho menos planes de gobierno. Cuentan con que amplios sectores de votantes caerán en la trampa y para ello cuentan con los movilizadores de masas que además profesan el inmovilismo, la obediencia y el fin justifica los medios como fórmulas de “vida”, los negociantes de la fe, y otras instancias de control social.

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