Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¡No! al transfuguismo vil

Los casos se engavetarán, y los empresarios que se animaron a denunciarlo fueron silenciados por sus respectivos gremios.

— Silvia Tejeda
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De la misma manera que a un buey se le unce al arado, para que siga sometido y trabajando, después de dejarlo descansar bajo un árbol, así quieren actuar las agrupaciones políticas que toman las decisiones en el actual Congreso de la República. De inicio modificaron el Artículo 205b Ter, de la ley de Electoral y de Partidos Políticos que prohíbe recibir en sus bloques legislativos a sus diputados tránsfugas. Solo que ahora, inesperadamente, el diputado Taracena y sus chicos impredecibles de la UNE, se les rebelan y le dan vuelta a su casete y afirmando, por los cuatro vientos, que no se prestarán para suprimir o modificar tan justa norma.

Sorprendiéndonos con un gesto de respeto al ciudadano votante, los en otros casos entrañables colaboradores, ahora declaran que no le quieren servir de comparsa a los integrantes del Pacto de Corruptos para meterle el gran gol a la ciudadanía y que todas las posiciones de los diputados queden como en los mejores tiempos del Partido Patriota y del Partido Lider, cuando el transfuguismo se exacerbó con el fin de continuar gozando de los más deleitosos negocios corruptos y dándole a sus amos el apoyo más servil.

Frescos están los períodos eleccionarios cuando las mafias políticas, para defender sus nichos de poder y escudar los intereses de sus amos, esos diputados electos por el ingenuo pueblo, solo se rifaban al mejor postor y se iban a engrosar filas a otro grupo, para levantar su manita pervertida, sirviendo a otras siglas de los equivocadamente llamados partidos políticos. Grupos que no se definen con una ideología, sino que sus representantes ya en el ejercicio del poder se dedican a servir, única y exclusivamente, los intereses sectarios de cada grupo gobernante de turno. Luego, se siguen haciendo un nudo con las mafias que gobiernan, desde que esa práctica se acrecentó durante los
últimos tres presidentes.

Nunca en la historia política del país había funcionado un Congreso de la República cuya misión fuera exclusivamente servir y afincar los intereses de las mafias del poder que tienen bajo la indiferencia cualquier norma o ley que sea de beneficio general para los guatemaltecos. El Pacto de Corruptos, desde que se inició la actual legislatura, su único propósito fue hacer efectivas todas las estrategias que legalicen, con derroche de cinismo, un espacio de poder para las mafias, políticas, militares, comerciales, de criminales y narcotraficantes puedan actuar sin que otros les perjudiquen sus espacios de corrupción ya libres y acrecentados.

Estas últimas semanas, acelerando sus bloques de corrupción han encontrado los medios y los apoyos necesarios para abrir mejores espacios en su vuelta atrás del sistema de corrupción y de saqueo. Así lo han demostrado con las torpes modificaciones que le han hecho a la Ley de Enriquecimiento Ilícito, que le suprimieron cualquier medida que pudiera llevar a un juicio a cualquier político que lo reciba y a cualquier señor empresario que lo dé. Por si usted no se ha enterado, cualquiera de los acusados de recibirlo en el período eleccionario anterior ya se puede dedicar a dormir el sueño de los justos. Los casos se engavetarán, y los empresarios que se animaron a denunciarlo fueron silenciados por sus respectivos gremios. Y que siga la compra de millonarias prebendas, por adelantado.

La única carta que les falta para ganar el póker de la inmundicia política es que ellos mismos se devuelvan la libertad de reelegirse o de pasarse a engrosar las filas de otro partido. Si Taracena y sus seguidores se dejan seducir nuevamente para que el destino de los guatemaltecos sea devuelto oficialmente a las mafias de la impunidad de los partidos Lider y Patriota y del crimen organizado, pues ni modo, nos tendremos que conformar con ser el primer país de América Latina que se determinó escogiendo a las mafias de la corrupción como sus más ominosos representantes.

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