Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Gobierno indiferente (Parte I)

Ante solicitud de Quetzaltenango por constituirse en Intendencia.

— Francisco Roberto Gutiérrez Martínez
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En los primeros años de la Colonia la Corona española concedió a los conquistadores –Capitanes y sus soldados– lo que se conoció como encomiendas-repartimientos, que consistía en “otorgarles” a cada uno de ellos cierta cantidad de indígenas dentro de un territorio, los que debían trabajar –a título gratuito– en diversos oficios que los encomenderos les asignaban, fueran estos en agricultura, en minas, o en la construcción de sus viviendas. El “Adelantado”, Teniente de Capitán General Pedro de Alvarado, hizo repartimientos-encomiendas en Guatemala a partir de 1524; años más tarde, por 1550, el Presidente de la Audiencia, Licenciado Alonso López de Cerrato, estimó que Alvarado llegó a tener entre Guatemala y Honduras hasta 5 mil indígenas a su servicio. Hay que hacer la salvedad que esta explotación humana realmente no era algo extraño para los indígenas, pues para ellos ya existía la costumbre ancestral conocida como “naborías”, mediante la cual la élite teocrática indígena tenía a su servicio miles de sirvientes en una semiesclavitud.

Con las “Nuevas Leyes” de 1542 emitidas por la Corona española se eliminaron los “repartimientos”, quedando únicamente las “encomiendas”, consistentes en cierta cantidad de tributos tasados para un pueblo de indios en un territorio determinado. A partir de ese año Quetzaltenango fue “Encomienda de la Real Corona”, con lo que los tributos debían llegar directamente a España. Coincidiendo con la reciente muerte de la viuda de Pedro de Alvarado –doña Beatriz de la Cueva en el año 1541– la familia de Pedro de Alvarado perdió los derechos de las Encomiendas.

A partir de 1542 y hasta 1564 el Reino de Guatemala se conoció como  “Audiencia de los Confines”.

Durante la presidencia de López de Cerrato, y con autorización de la Corona, inició el funcionamiento de los Corregimientos, instituciones que tenían la función de intermediación entre la Audiencia y los “pueblos de indios”, en asuntos legales y tributarios. Estos corregimientos tuvieron también autoridad en asuntos que implicaban a españoles. La autoridad máxima era conocida como “Corregidor”, y algunos de ellos fueron acusados de corrupción.

Más tarde, cuando a partir de 1700 asume el primer Rey Borbón don Felipe V, se instala en España la experiencia francesa político-administrativa de las Intendencias; y a partir de 1786 en las Colonias. Estas Intendencias eran entidades que dependían directamente del Rey, con atribuciones muy amplias abarcando varios ramos de gobierno, como el ejército, la justicia, los ingresos financieros, las obras públicas, el fomento de la producción, entre otras. Eran, en síntesis, una categoría político-económica muy importante para el gobierno de un territorio.

En América el Visitador General José de Gálvez (hermano de Matías de Gálvez), aconsejó durante su gobierno (1778-1783) reforzar el ejército y mejorar la recaudación fiscal. Para ello el medio idóneo fueron las intendencias. Estas restringían las funciones de las Audiencias, por lo que no veían su presencia con buenos ojos.

Las Intendencias eran, en síntesis, una instancia intermedia entre el Virrey y el Gobernador, con lo que la función y el estamento de Intendencia era muy apetecido por cualquier Provincia de América; Quetzaltenango una de ellas.

Aunque Quetzaltenango no lo logró a pesar de la lucha por conseguirlo, sí fueron Intendencias en el antiguo Reino de Guatemala: Chiapas, San Salvador, Nicaragua y Comayagua en Honduras. La Capital tampoco fue Intendencia, pues en ella funcionaba la Audiencia, entidad superior.

En siguiente artículo –elPeriódico, jueves 22 de noviembre– resumiré el  esfuerzo de Quetzaltenango por convertirse en Intendencia.

(Continuará)

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