Martes 11 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Enfoque ¡Diputados transeros! … y encima, sensibles

Si antes se hicieron famosos los “cuatro idiotas” –diputados– señalados por Todd Robinson, ahora se suman a ese calificativo otros cinco.

 

— Gonzalo Marroquín Godoy
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Cinco cuestionados diputados –Delia Bac, Eva Monte Bac, Karla Martínez, Dolores Beltrán y Estuardo Galdámez– salieron el pasado martes con una iniciativa para reformar dos artículos del Código Penal, con el fin de sancionar a las personas o medios de comunicación que critiquen a funcionarios públicos y candidatos a cargos de elección popular. Dicho en otras palabras, lo que pretenden es limitar la libertad de expresión de las personas y la prensa en general y que no se le pueda decir ¡corrupto! a los corruptos–entre otros calificativos–.

No hay que ser ningún genio, ni siquiera abogado constitucionalista, para entender que el Artículo 35 de la Constitución es una garantía plena para ejercer la libertad de expresión del pensamiento, un derecho garantizado además por convenios internacionales suscritos por Guatemala, como la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Declaración de Derechos Humanos de la OEA, también conocida como Pacto de San José.

Pero es suficiente con lo que dice nuestra Carta Magna. Les comparto a los lectores el texto constitucional y, estoy seguro, todos comprenderán con facilidad lo torpe que resulta esta iniciativa.

Artículo 35.- Libertad de emisión del pensamiento. Es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna. Quien en uso de esta libertad faltare al respeto a la vida privada o a la moral, será responsable conforme a la ley. Quienes se creyeren ofendidos tienen derechos a la publicación de sus defensas, aclaraciones y rectificaciones.

No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos.

Más claro no canta un gallo. Aunque el Congreso aprobara la reforma –cosa que creo no sucederá–, sería tan evidentemente inconstitucional, que la Corte de Constitucionalidad (CC) les enmendaría de inmediato la plana a los diputados, pues sería una ley que trataría de restringir algo que la Constitución garantiza, y de crear un delito que claramente establece que no es tal. Aunque la torpeza y pendejada de los diputados en mención es tan clara, vale la pena que veamos quienes están detrás de esta ideota.

Galdámez es un contratista del Estado que tiene múltiples señalamientos, entre ellos el de tráfico de influencias, intento de sobornar a periodistas y de ser alguien muy cercano al fallecido militar Byron Lima. ¡por supuesto que no gusta de las críticas de la sociedad y la prensa!

Delia Bac es la joyita que se fumó una aldea –es decir SE LA INVENTÓ–, para beneficiarse ella con la pavimentación de un tramo carretero. Por si no lo recuerda el lector, se trata de la inexistente aldea El Paxtal, supuestamente en Sumpango, Sacatepéquez, en donde la parlamentaria tiene un SPA llamado Retiro Nuevo Horizonte. El gobierno invirtió Q1.9 millones en esa obra, evidentemente un delito que ni siquiera ha sido perseguido por el MP y en el Congreso la Comisión de Probidad se hizo la loca, por aquello de que entre bomberos no nos machucamos la manguera.

Por razones de espacio no me extiendo demasiado con las demás integrantes de este grupúsculo de diputados que pretenden llevar a cabo esta auténtica pendejada. Sin embargo, brevemente, la siguiente es Eva Monte Bac, una hija muy obediente de la mencionada con anterioridad. Es experta en ubicarse ella –y sus hermanos–, en puestos públicos.

Dolores Beltrán es una ambiciosa tránsfuga, muy cercana al también desprestigiado ministro de Ambiente, Alfonso Alonzo –el del vuelo de helicóptero pagado por el Gobierno para ir a votar en la Consulta sobre Belice–. Finalmente Karla Martínez es una experta en transfuguismo –lo que es sinónimo de transa–.

Así es que estos son los cinco brillantes y valiosos parlamentarios que no hacen más que desnudar un sentimiento que muchos de los diputados llevan por dentro: no les gusta la prensa independiente y quisieran que en las redes sociales solo funcionaran los net-centers del Pacto de corruptos, es decir, de ellos o defensores de sus ideas, seguramente por intereses económicos. Hay que grabar estos nombres en la mente, por si salen de nuevo a buscar el voto en las elecciones del próximo año.

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