Martes 23 DE Julio DE 2019
Opinión

El imperio de los delincuentes

Para que ningún otro loco pretenda recuperar la cárcel.

Fecha de publicación: 01-11-18
Por: Méndez Videsa

 

Los delincuentes nos tienen de rodillas, cometen crímenes atroces en contra de la población pacífica y honrada, y nadie puede oponerse. Ellos mandan.

Los delincuentes tienen licencia para extorsionar, violar, asesinar, hacer negocios sucios, operar laboratorios clandestinos de droga sintética, comprar la voluntad de jóvenes sicarios, mientras algunos viven en prisión como en su hogar, porque es su reino, se sienten protegidos entre murallas, mantenidos por todos nosotros, mientras engordan cerdos para la celebración de su fiesta de cumpleaños.

Son tan poderosos que cuando reciben un golpe, como el que ocurrió el 25 de septiembre del 2006 con la Operación Pavo Real, respondieron apretando las quijadas de perro bravo, para cobrarse la muerte de los miembros del COD (Comité de Orden y Disciplina) de Pavón. En la organizada recuperación del penal se dice que fue ajusticiado el dirigente del comité, quien purgaba condena de asesinato y tenía un taller de producción de droga para las barra show de la ciudad, y a su lado cayó un colombiano, apresado por narcotráfico, y cinco cabecillas más. Fue un golpe duro que los delincuentes no perdonaron, porque desde entonces han logrado que se persiga sin pausa a los supuestos hechores y toda la línea de mando, encarcelando a policías, al director del presidio, así como enjuiciado en Austria, Suiza y España a las altas autoridades, con una inversión gigantesca de abogados, investigadores y delatores, como nunca antes se ha visto en nuestro país, para castigar la transgresión del asesinato de sus líderes beneméritos.

No se percibe la misma eficiencia del sistema para resolver los miles de casos que aguardan turno en el archivo. ¿Quién asesinó al exministro de Finanzas Pavel Centeno? Su extenso currículum, conocimiento y libros no basta para merecer una investigación. ¿Quiénes asesinaron al rector Mario Dary? No importa porque fue un intelectual correcto y noble. En Guatemala, la víctima tiene que ser delincuente para que se agilice el proceso de justicia.

La pesadilla que han vivido los actores de la Operación Pavo Real no llega a su fin, la persecución es implacable, porque a los delincuentes les urge dejar bien claro quién manda, para que ningún otro loco pretenda recuperar la cárcel o interrumpir sus negocios. No es que no exista posible delito en el proceso, sino lo que sorprende es la prioridad y la garra de los acusadores.