Viernes 24 DE Enero DE 2020
Opinión

La Rampa

“El resol de la originalidad, ciega al hombre rutinario”. El Hombre Mediocre, José Ingenieros.

Fecha de publicación: 31-10-18
Por: Edgar Balsells

 

Decía José Ingenieros hace ya un buen tiempo, que socialmente hablando la mediocridad es una sombra proyectada por la sociedad: consiste tan solo en imitar, hacer lo del rebaño, reflejando las rutinas y principalmente los prejuicios y dogmatismos reconocidamente útiles para la domesticidad. Se trata de pensar con cabeza ajena, sin liderazgo, incapaz de formarse ideales propios.

Todo ello tiene un peligro social, porque hay incapacidad de concebir perfección, está fuera de la órbita así: el ingenio; es decir una buena ingeniería. “condenados a vegetar, no sospechan que existe el infinito más allá de sus horizontes”, afirmó Ingenieros.

La vulgaridad es su aguafuerte, pero también la rutina y la vanidad, y nuestra administración pública, lamentablemente ha ido cayendo en esa trampa: la de los improvisados, los que la asaltan, sin ninguna formación, ni mucho menos la estructura racional o mental, tan necesaria hoy para la toma de decisiones ante problemas sumamente complejos, poco pensados aún en la mayoría de las universidades y menos aún en los colegios privados de garaje.

Toda sociedad en decadencia es propicia de la mediocridad, y el hecho de que la inauguración con toda pompa, incluso al calor de las bellas notas del Himno Nacional para inaugurar una rampa de acceso a discapacitados en la oficina del Renap de Coatepeque, tiene toda su sociología: talvez la sociología del fracaso.

Los memes del twitter no dejaron de fluir y el pasado viernes, el acto y posterior desmantelamiento del “megaproyecto”, se hizo tendencia a seguir: Apóstol Rex Mamey afirmó, con su peculiar simbolismo, que tal rampa es la muestra de una ingeniería de chamusca, o bien: el trabajo de un maestro de obra de mala muerte. Mientras tanto el genial Publius Ventidius afirmó que la rampa pone al desnudo una postura alegórica de los “estudiados del establishment”: los que critican a quienes critican, y aplauden lo hecho por la intención de hacerlo, siendo indiferentes a la carencia de planificación, y encumbrando un optimismo tipo Pangloss: aquel personaje de Cándido de Voltaire: “todo es para lo mejor, en lo mejor de los mundos posibles”, tema central hoy de la llamada “Gerencia del éxito”.

Lo cierto es que la nota, divulgada gracias al efecto de la web, cundió en la mente colectiva del guatemalteco, paradójicamente el mismo día que los chinos continentales inauguraban el puente más largo del mundo sobre el océano, sostenido en parte por dos isletas artificiales, tema este que desnuda nuestro lírico Sistema Nacional de Inversión Pública, y la presencia de oficinas públicas por doquier, alquilando locales y pagando en forma consolidada millonarias sumas que nunca aportarán a un patrimonio público permanente para buscar mejoras propias.

Vivimos así en el país en donde el Motagua pretende limpiarse con redes para atajar basura, cerca de su desembocadura, en donde los de AMSA quieren comprar más terrenos para desviar los fluidos fétidos que vienen desde las alturas, buscando el Pacífico. O bien, los alcaldes del bello aún Atitlán, compran plantas de tratamiento inservibles en poco tiempo, y aún no comprenden que solo un proyecto integral significa la salvación del lago: y es que con los recursos naturales urge encumbrar al principio de la propiedad en común.