Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Opinión

Recorte técnico al Presupuesto

Fecha de publicación: 27-10-18
— editorial

¿Qué importa más: el tamaño o la técnica? En este tema: ¡el tamaño! Contrario a lo que el titular de la hacienda pública sugiriera a la Comisión de Finanzas del Congreso, acerca de hacer un “recorte técnico” al presupuesto público para 2019, lo más importante es el tamaño del recorte. La propuesta sugerida por los expertos de Finanzas Públicas, que no pasa de los Q1.2 millardos, por más técnica que pueda resultar carece del tamaño requerido para hacer impactar positivamente sobre los riesgos macroeconómicos asociados al elevado déficit fiscal proyectado en el presupuesto original, no se diga en términos de la necesaria reducción y readecuación de muchos rubros presupuestarios. La sugerencia de la Comisión de Finanzas de un recorte de alrededor de Q5 millardos parece mucho más sensata y apegada a la situación económica que atraviesa el país que la que pretende el Minfin.

Desde una perspectiva realista y prudente, lo más sano en materia fiscal para el próximo año sería retomar aquel viejo compromiso del Pacto Fiscal que mandaba a que el presupuesto público estuviese equilibrado durante años electorales. Esto es, no gastar más allá de los recursos que realmente tiene a su alcance el gobierno por medio de los impuestos; “asegurar el equilibrio entre los ingresos y los egresos del Estado” rezaba ese primer compromiso de dicho pacto. Entendiendo, claro está, que tampoco se debe manipular la meta proyectada de recaudación tributaria con tal de generar artificiales elevados niveles de recaudación que justifiquen la elevación del gasto público. A esto habría que añadir que el recorte en cuestión debería iniciar en todos aquellos gastos que no tengan justificación técnica alguna en términos de resultados esperados, condiciones de transparencia, efectividad y honestidad en su ejecución y gastos con fines puramente políticos como los gravosos e ilegítimos pactos colectivos de trabajo con el sindicalismo público. No basta con que los diputados de la Comisión de Finanzas presuman del “tamaño” de lo que proponen, hace falta también que tengan “técnica”; es decir, usar criterios económicos de rentabilidad social al momento de tomar sus decisiones. Además de, dejar de lado sus intereses político-electorales.