Viernes 15 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Ni Trump acompañado de Mickey Mouse, Iron Man, Thor, El Capitán América, la Tropa Loca, el FMI y los extraterrestres podrán detener la migración

Las quimeras sociales al estilo Disneylandia.

Fecha de publicación: 24-10-18
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

Diariamente alrededor de 821 centroamericanos, especialmente de los países del Triángulo Norte, tras colocar sueños y unos pocos enseres en la mochila, se lanzan a la aventura de emigrar sin visa a Estados Unidos, en un viaje lleno de grandes peligros, precariedades y de dolor. Las causas de este éxodo son la falta de trabajo y de oportunidades para tener una vida digna. Veámoslo en cifras.

Cada año, alrededor de 170 mil guatemaltecos se suman a la fuerza laboral; de ellos solo alrededor de 40 mil obtienen un puesto de trabajo, lo que crea un déficit anual de cerca de 130 mil plazas, el cual se suma a la presa ya existente de millones de guatemaltecos, que solo tienen tres opciones para no morirse de hambre: el trabajo informal, sumarse a las maras o emigrar. Veamos a continuación, la opción de la migración.

Con total miopía y sin atender a las causas de la migración, Obama y Trump enviaron a sus vicepresidentes a regañar y a amenazar malcriadamente a los presidentes del Triángulo Norte (como que si fueran niños o sus subalternos), conminándolos a que detuvieran de inmediato (como que si estuviera en sus manos) la migración sin la respectiva visa, lo cual no acalló, en absoluto, los deseos de sobrevivencia innatos en el ser humano, que empujan a la migración. Y por ello, no es extraño haber visto pasar por Guatemala la caravana de cerca de 7 mil hondureños (hombres, mujeres y niños) lanzados a una incierta travesía, larga, dolorosa y llena de peligros.

Veamos ahora en cifras de qué tamaño es el problema de la falta de trabajo, y las posibles soluciones. Crear un puesto de laboral en Guatemala tiene diferentes costos, según se trate de inversiones de mano de obra intensiva o de capital intensivo. Si estimamos el promedio (poco calculado a la fecha), de cien mil quetzales de inversión para abrir una plaza de trabajo, para crear puestos para los 130 mil guatemaltecos que anualmente se suman a la fuerza laboral y que no encuentran ocupación formal, tendríamos que asegurar una inversión fresca de 13,000,000,000 quetzales. Y si quisiéramos resolver la presa, llegaríamos a una cifra inimaginable.

Ahora bien, yo pregunto a las izquierdas y a las derechas de Guatemala (dice Lizardo Sosa que sin ideología no hay política) qué proponen para crear esas fuentes de trabajo. ¿Qué hacemos para que vengan 13 millardos de quetzales más de inversión anual? ¿Que políticas atraen capitales y cuáles repelen las inversiones?

Algunos, como el FMI, proponen aumentar los impuestos como solución mágica (al estilo de la de Baldetti para el lago de Amatitlán) para crear desarrollo. Mucho podría yo decir al respecto, pero prefiero citar a Manfredo Marroquín: “Seguir apostando a que el Estado funcione para 17 millones cuando en la práctica ni medio millón tributa, es esperar peras del olmo.” La frase es contundente. A lo largo de 40 años, todos los paquetazos fiscales han fracasado. Las cuentas del FMI son solo de escritorio, completamente alejadas de la realidad.

Otros, como Codeca, el Movimiento para la liberación de los pueblos o algunos de sus afiliados y alfiles, influidos por las clases que han recibido en la Universidad de San Carlos sobre el Alto pensamiento de Hugo Chávez, proponen nacionalizaciones, invasiones de propiedad privada y destrucción de mineras, hidroeléctricas, hurto de energía y prohibiciones para el establecimientos en “sus” territorios de empresas trasnacionales, todo lo cual llevaría a una mayor migración, como la que tiene lugar en Venezuela, que ya pasa de 2 millones. ¡La receta militar de Chávez (que de economía sabía lo que yo de chino) no funciona!

Hay quienes proponen como solución el otorgamiento de bolsas solidarias y la realización de otros programas sociales, al estilo de los que realizó el expresidente Colom, quien hasta contrató deuda pública para pagar deuda pública con tal de asegurar, por medio de esos programas sociales, que fueron clientelares, imagen y votos para la que entonces era su esposa (Sandra Torres), quien luego, ya con cierta popularidad, ingratamente (según Álvaro) abandonó el lecho presidencial para “casarse con el pueblo” creyéndose ser la encarnación de Evita.

Personas de derecha propugnan por el estado de derecho, normas estables, seguridad jurídica y física, a lo que yo propongo añadir un plan de siete puntos que nos permita crecer a seis y más por ciento del PIB anual, creando empleo: 1) combate frontal a la desnutrición, 2) consecución de una educación pública de calidad, basada en un perfil tecnológico, 3) establecimiento de un agresivo plan de creación de infraestructura, 4) construcción masiva de vivienda popular, 5) realización de una reforma política y electoral de nueva generación, 6) aprobación de una nueva ley de servicio civil, que evite el saqueo público a través de los pactos colectivos de trabajo y 7) lanzamiento de una creativa política de industrialización (desde luego que cada paso tendría que acompañarse de una frontal lucha contra la corrupción).

Estoy seguro que esta propuesta (que está más allá de las ideologías) es seria y viable; y, en todo caso, mejor que las quimeras sociales, al estilo Disneylandia, tales como que venga Trump acompañado de Mickey Mouse, Iron Man, Thor, El Capitán America, la Tropa Loca, el FMI y los extraterrestres a ayudar, a los atribulados presidentes de la región, a que realicen la “misión imposible” de frenar la migración no documentada legalmente.

gasturiasm@gmail.com

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