Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La migración como problema y característica de nuestro siglo

La respuesta parece ser que el futuro del fenómeno está en nuestras manos.

— Roberto Blum
Más noticias que te pueden interesar

Las caravanas de miles de migrantes centroamericanos, que en estos días transitan lentamente rumbo al norte, es solo uno de los muchos casos de un fenómeno del que ninguna región del planeta escapa. Cientos de miles de personas viajan de África hacia Europa, cruzando el Mediterráneo, para escapar de la pobreza extrema y de las consecuencias catastróficas del cambio climático. Las interminables y sangrientas guerras civiles e internacionales en el Medio Oriente empujan a millones de refugiados hacia aquellos países que gozan de estabilidad.

Algunos de los Estados receptores de la migración están intentando inútilmente tomar el control de sus fronteras. Sin embargo, parece que el creciente fenómeno migratorio que hoy observamos es imparable. Los gobiernos de muchos países persiguen y expulsan a los migrantes y a sus propias minorías raciales, étnicas o religiosas, amparados en un falso nacionalismo. La pobreza, la inseguridad, la delincuencia y los malos gobiernos son las principales condiciones que obligan a un gran número de migrantes, principalmente centroamericanos, aunque crecientemente también a ciudadanos de países más remotos, a emigrar a los Estados Unidos, atravesando el territorio mexicano.

¿Será la creciente migración internacional una nueva tendencia de largo plazo o solo un pico temporal en el desplazamiento de grandes poblaciones humanas? La respuesta parece ser que el futuro del fenómeno está en nuestras manos. La prolongación de este hecho dependerá mucho de cuáles sean nuestras políticas, quiénes nuestros líderes, y de si seremos capaces de adoptar a tiempo medidas eficaces, a nivel nacional, regional y global, para enfrentar las dos tendencias existentes a nivel global que lo provocan: la fragilidad de muchos Estados y la creciente facilidad de movilización de las personas.

Un importante y creciente número de Estados se caracteriza por una fragilidad crónica y una gobernanza débil, que conducen a una incapacidad o falta de voluntad para garantizar los derechos humanos más fundamentales de los ciudadanos. Esta misma fragilidad estatal genera pobreza y delincuencia, así como un sustantivo incremento de la violencia, provocando la migración forzosa de las personas más vulnerables.

La comunidad mundial está sin duda obligada a encarar urgentemente este grave problema, de aristas geopolíticas, económicas y sociales, pero principalmente de carácter humanitario.

Ya desde 1951 se adoptó una convención internacional para proteger a los refugiados, personas que, por cualquier razón, han sido forzadas a salir de sus países de origen. Posteriormente, en 1967, se acordó un protocolo que modificaba el estatuto de los refugiados, eliminando las restricciones geográficas y temporales que planteaba la Convención de 1951, y en 1984 se acordó la Declaración de Cartagena, que se aboca a la protección de los refugiados en Centroamérica, México y Panamá.

El complejo problema de la migración y la protección a los refugiados y migrantes es ya, y lo seguirá siendo, uno de los temas humanos y morales más importantes del presente siglo.

Etiquetas: