Domingo 19 DE Enero DE 2020
Opinión

Bernardo Choc Caal héroe no villano

Bernardo es un preso político del régimen, que motivado por voluntad empresarial.

Fecha de publicación: 18-10-18
Por: Helmer Velásquez

 

La categoría de preso político “desapareció” literalmente, en este país, cuando los militares y sus aliados instauraron el régimen del secuestro, desaparición, tortura y asesinato, de los ciudadanos –hombres y mujeres– que ellos consideraron enemigos de la dictadura. Fue la fórmula para detener la democracia y de paso apropiarse de tierras y otros bienes públicos. Presumían los militares, de lealtad a la patria. Realmente fueron obedientes y no deliberantes frente a la oligarquía y su propio bolsillo. El altar de la patria quedó para el acto cívico. Es como ahora: leales a su bono de riesgo, y a lo que manden los capitales lícitos e ilícitos. La cohorte militar de aquellos días está por fenecer, sin embargo, para el régimen jurídico, gracias a los oficios kaibiles. Los presos políticos se esfumaron como por encanto de la democracia.

Mordacidad al margen, desde hace aproximadamente una década, diversos dirigentes indígenas y campesinos –en su mayoría– son hostigados penalmente por Abogados “del torcido”, jueces y fiscales venales, a partir de denuncias incoadas por corporaciones o sociedades empresariales, basadas en hechos espurios. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, denomina a este tipo de hostigamiento pernicioso: uso indebido del derecho penal, en contra de defensores de derechos humanos. Ya en tiempos del bachiller Arzú se creó el delito de usurpación agravada para castigar a indígenas y campesinos que osaren desafiar el régimen colonial de “propiedad” de la tierra, construido –como se sabe– arrebatando con alevosía y ventaja, a los pobladores originarios de estos parajes sus dominios. Tratándose del reclamo de un derecho histórico: la recuperación de la tierra de los ancestros, algunas –incluso– amparadas por títulos coloniales. Las comunidades indígenas y campesinas, detenidas en “flagrancia” por aquellos reclamos, no son reos comunes. El reclamo de un derecho –en este caso a la tierra– y derechos conexos: trabajo y alimento, es un ejercicio político ciudadano. Reconocido y consagrado en Convenios Internacionales, de los cuales Guatemala es suscriptora y que son preeminentes frente a la ley penal. Es decir, que estas personas, no debe ser detenidas su conducta –en todo caso– tipifica como delito político. Y por tanto no merecedor de sanción penal.

Este es el caso de Bernardo Choc Caal, quien defiende las aguas del río Cahabón, frente a la usurpación empresarial, que acapara aquel caudal con fines de lucro personal. Se trata de un defensor de Derechos Humanos, acusado espuriamente. Bernardo es un preso político del régimen, que motivado por voluntad empresarial. Le persigue. En justicia. Lo procedente es su liberación y desagravio.

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