Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Triángulo Norte como un solo mercado y una sola normativa

Esta iniciativa, que significa la profundización del esfuerzo de integración centroamericana.

— Richard Aitkenhead Castillo
Más noticias que te pueden interesar

 

Un solo mercado de más de treinta millones de consumidores, con una población creciente y en proceso de urbanización, con necesidades y desafíos similares, con oportunidades compartidas y con beneficios directos de una mayor integración, hacen un desafío claro para los políticos y líderes de estos países: Impulsar el Triángulo Norte como un solo mercado y una sola normativa. Una iniciativa congruente con las declaraciones recientes de los Presidentes en las reuniones de la Alianza para la Prosperidad, que demostraría que no se trata solamente de pedir apoyo a los norteamericanos sino de crear una región más fuerte e integrada.

En las últimas semanas, esta columna ha estado dedicada a los retos económicos futuros. En la coyuntura de desaceleración económica es fundamental enfocar la atención en acciones que puedan reactivar el crecimiento económico y el desarrollo sostenible. La primera es la iniciativa de ley para la infraestructura vial, seguida por el proyecto de ley de ahorro individual para impulsar la vivienda popular, la tercera, debiese ser el enfoque hacia el Triángulo Norte.

Esta iniciativa, que significa la profundización del esfuerzo de integración centroamericana, debe abarcar la supresión de las fronteras entre los tres países, la unificación arancelaria total, la homologación de los impuestos internos, una sola normativa sanitaria y de marcas, integración de los mercados eléctricos y de telecomunicaciones, entre las principales. El proceso completo tomará su tiempo y no puede hacerse todo de golpe, pero el comercio amplio e irrestricto entre los países debiese ser la muestra del compromiso.

De acuerdo con las mercancías con regímenes especiales entre nuestros países se limitan al café sin tostar, el que está sujeto al pago de derechos arancelarios a la importación, el control de importación vigente para el azúcar y algunas limitaciones entre El Salvador y Honduras en términos del alcohol etílico, las bebidas alcohólicas destiladas y los productos derivados del petróleo. La otra excusa para mantener las aduanas son el tránsito de productos importados por cada uno de los tres países y que podrían circular hacia el otro. También lo son las reparticiones de mercados entre empresas de estos países y los pactos de no competencia. Estas son las únicas razones por las que en materia económica se mantienen las aduanas entre los países del Triángulo Norte.

El valor del comercio en esta subregión supera los cuatro billones de dólares, cifra que puede duplicarse con rapidez, y supone ciento veinticinco billones de dólares de Producto Interno Bruto. La dinámica comercial sería el primer beneficio directo, en especial para las empresas pequeñas y medianas, pero las oportunidades se expanden hacia toda una serie de actividades que podrían dinamizarse en un entorno extranacional con una sola normativa y regulaciones para los tres países. El posponer estas iniciativas es un reflejo de seguir protegiendo el ayer, en lugar de construir el mañana.

Etiquetas: