Miércoles 20 DE Marzo DE 2019
Opinión

¿Qué somos los indígenas en Guatemala?

No aprendemos que la justicia es para los ricos sin importar cómo hayan acumulado su riqueza.

— Irmalicia Velásquez Nimatuj
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A propósito del 12 de octubre, fecha en que Cristóbal Colón llegó casualmente a Guanahani en 1492, hoy en 2018, ¿en qué han convertido los descendientes de los invasores a los descendientes de los pueblos originarios de estas tierras?

 

Desde la perspectiva política, en Guatemala a pesar de que somos la mayoría de la población, no existimos, los datos de participación en las tres ramas del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial lo evidencian. Políticamente somos un tanate de indios que por condición biológica estamos destinados a la servidumbre. Eso hicieron nuestros abuelos, eso es es lo que sabemos hacer y ese es nuestro “destino” en nuestra tierra. Los indígenas de Guatemala vivimos en la Sudáfrica de América.

 

En acceso a la justicia somos un puñado de indios cuyos crímenes enfrentados durante el último genocidio de la segunda mitad del siglo XX, por el Estado y sus cuerpos policiales, no importan a nadie. Ni al propio sistema de justicia que está cooptado, por eso, la mayoría de jueces, no se atreven a castigar a los militares que ejecutaron crímenes de genocidio y contra la humanidad, y menos a la intocable elite que apoyó económicamente esas atrocidades.

 

En Guatemala para los indios no existe la justicia. “Pobres nosotros ¡tan ignorantes! No aprendemos que la justicia es para los ricos sin importar cómo hayan acumulado su riqueza. La justicia es para los blancos, para los que pagan a corruptas firmas de abogados, mientras nosotros indios muertos de hambre, ¿cómo nos atrevemos a pedir que se castiguen los crímenes sobre nuestros pueblos? Sí aquí, los tribunales dirigidos por “dignos e imparciales” jueces reconocen que sí se cometió genocidio pero que nadie es responsable. ¡Amén!”

 

En términos sociales, la mayoría de los indios cargan la extrema pobreza, sin escuelas para que no aprendan y sin salud ¡Por supuesto! ¿Acaso los indios necesitan hospitales o escuelas dignas?

 

Pero somos los primeros en ser llamados para bailar, para brincar en los eventos estatales, ahh…allí sí tenemos un lugar. ¡Viva la multiculturalidad!

 

Mientras quienes nos negamos a vivir sin dignidad y ser parte de la patética farsa de un sombrío comediante, mejor nos marchamos al norte a trabajar. ¿A dónde más?

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