Domingo 16 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Premio Nobel de Economía

Un sistema de creencias, donde la fe puede jugar un papel importante.

— Miguel Gutiérrez, FEDES
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Durante los últimos treinta años la economía ha evolucionado desde sus raíces como no lo había hecho en trescientos años. La economía de varias décadas atrás se basaba en conjeturas y creencias, ante la imposibilidad de corroborar de forma concluyente ante la realidad, por ello se dieron una variedad de doctrinas económicas, que se define como un conjunto de ideas o principios básicos, asunciones sin corroborar, un sistema de creencias, donde la fe puede jugar un papel importante.

Sin embargo, derivado de la existencia de las computadoras y la econometría, se pudo afrontar las creencias contra la realidad, y es allí cuando de forma mucho más explícita se separan las escuelas de doctrina o pensamiento económico que son un sistema de creencias en el área económica (como la escuela malthusiana, austriaca, shumpeteriana, fisiocrática, mercantilista, liberal francesa, entre otras), de las escuelas de economía); y por aparte las escuelas de economía, que son aquellas corrientes de economía que viven corroborándose ante la realidad y mantienen vigencia académica a través de la generación constante de conocimiento, en su mayoría variantes de la escuela neoclásica (escuela de expectativas racionales, de comportamiento o conducta económica, información asimétrica, neo keynesianos, monetaristas entre otros). Estas corrientes, que son más bien corrientes o enfoques de investigación, algunos les llaman “mainstream” que significa algo así como “corriente principal” ya que, dado que estas teorías se ponen a prueba contra la realidad y una vez corroborada pues no resulta difícil aceptarla como válida.

Es así como una vez más, el “mainstream” entrega un premio Nobel más, a dos reconocidos macroeconomistas que ha investigado como corregir las fallas del mercado para que la sociedad y la generación crecimiento económico tenga una interacción mucho más racional con el medio ambiente. Es así como Norhaus afirma “el cambio climático es como la ruleta rusa y el casino, siempre se pierde”. Nada más cierto para Guatemala, un país ranqueado entre los diez más vulnerables al cambio climático.

Estas joyas de conocimiento, facilita la comprensión para establecer reglas de mercado y de regulaciones que sean lo óptimo posible para generar un crecimiento sostenible.

A los economistas en general, les genera este nobel, una nostalgia casi infantil, ya que es, casi regla básica, llevar el célebre libro de Economía Samuelson y Norhaus, como el primer libro de texto que expone a los estudiantes a los conocimientos macro y microeconómicos de una forma comprensible y fascinante. Es un libro que forma una piedra angular en cualquiera que se haga llamar economista.

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