Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Opinión

Incontenible alza en los precios de los combustibles

Fecha de publicación: 09-10-18
— editorial

El precio del barril de petróleo en el mercado internacional está subiendo incesantemente (situándose ayer en WTI US$73.79 y Brent US$83.32) y se anticipa que la tendencia seguirá alcista. Los expertos atribuyen el alza del crudo a la creciente demanda energética, a la reducción de los inventarios de petróleo en los EE. UU., a la disminución de la producción de crudo decretada por la OPEP y a la crisis en el Medio Oriente.

 

En Guatemala, el alza de precios de los combustibles, el encarecimiento de los alimentos biocombustibles (maíz, trigo, avena, soja), así como la inexplicable devaluación de la moneda nacional (Quetzal) con respecto al dólar estadounidense, a pesar de que las remesas familiares siguen aumentando, lo que compensa el incremento de la factura petrolera, son factores determinantes de la espiral inflacionaria que se ha venido afianzando, la que se traduce, ni más ni menos, en una acelerada pérdida del poder adquisitivo (de compra) de la población.

 

Empero, la inflación no es el único problema que enfrenta la economía. También está declinando la actividad económica y el flujo de capitales hacia nuestro país, lo que aunado al alza generalizada de precios, podría estarnos sumiendo en una suerte de estanflación, que supone un estancamiento económico más inflación. El estancamiento económico se caracteriza por la desconfianza e incertidumbre entre los agentes económicos, lo que redunda en desinversión, desempleo y conflictividad.

 

El corolario es una creciente insatisfacción social y la amenaza de desestabilización de los sectores sociales más vulnerables, especialmente el  suburbano y el rural. Esta inestabilidad se está manifestando por medio de mayores niveles de emigración hacia América del Norte, migración del campo a la ciudad, movilidad social descendente, violencia y miseria.

 

Por tanto, resulta imperativo que el Congreso revise, a la brevedad, el Impuesto sobre la Distribución de Petróleo Crudo y Combustibles Derivados del Petróleo (Decreto 38-92 del Congreso y sus reformas), a fin de atenuar localmente el alza del precio de los combustibles, sobre todo considerando que la recaudación tributaria por la vía del IVA ha venido aumentando debido al alza misma de los combustibles y de los alimentos biocombustibles, así como por la devaluación del Quetzal. De cualquier manera, dicho impuesto ya fue declarado inconstitucional por la Corte de Constitucionalidad una vez, por doble tributación, por lo que deberá ser impugnado nuevamente en defensa de los consumidores.

 

Otro tributo que debe ser suprimido o suspendido, por ilegal, arbitrario, abusivo, confiscatorio y generador de una grave conflictividad social, es la Tasa de Alumbrado Público (TAP) que cobran las municipalidades por medio de las empresas distribuidoras de electricidad, con el aval de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE). La TAP encarece irracionalmente el consumo de energía eléctrica.

 

No puede seguirse quitando a la gente lo que no tiene ni para satisfacer sus necesidades básicas. La prioridad es la subsistencia vital, con lo que no se puede especular.