Viernes 6 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Agenda pública sin dirección

Fecha de publicación: 06-10-18
Por: Editorial

La falta de enfoque y de prioridades claras ha sido una constante en todos y cada uno de los gobiernos de los últimos cuarenta años. Los más preocupados y responsables de estos, si es válida esta clasificación, agobiados por la complicada problemática económica y social del país creyéndose hábiles malabaristas abrieron tantos frentes de política pública que no supieron cómo manejar tantos asuntos al mismo tiempo, terminando sepultados por los cientos de problemas que intentaron resolver de forma simultánea. Para los más irresponsables de estos gobiernos, clasificación que a la mayoría le viene muy bien, abrir de manera simultánea múltiples frentes de acción constituía parte esencial de su estrategia para pagar favores políticos, ampliar las redes de corrupción dentro del sector público y ordeñar al máximo a la rês pûblica. Entre unos excesivamente optimistas y voluntariosos y otros extremadamente insaciables y desvergonzados, lo cierto es que por más de 40 años los asuntos de Estado han sido manejados sin prioridades claras y de manera difusa y poco organizada.

A diferencia de sus antecesores, de lo que no puede tacharse al gobierno actual es de no tener sus prioridades claras: todo el aparato estatal gira en torno al único objetivo que Morales parece tener entre ceja y ceja. Si bien un compromiso tan fuerte respecto de un objetivo tan claro pudiera resultar ventajoso para el país, el objeto de esta fijación debería ser totalmente distinto al que caracteriza a Morales. Si este tipo de empeño lo hubiese puesto al servicio del combate contra la pobreza, atención a la desnutrición crónica infantil, promoción del empleo productivo, calidad educativa, atención primaria de salud, desarrollo de infraestructura, otra sería la situación en el país. Para mala fortuna de todos, la falta de atención a los problemas nacionales no es el único costo de la obsesión presidencial; los grupos mafiosos dentro de la esfera pública, que llegaron con este gobierno o que que ya estaban dentro, aprovechan la falta de atención del gobierno hacia otros temas para ampliar la esfera de la corrupción. Desdichadamente, la agenda monotemática que ha caracterizado al gobierno actual está pasando ya su costosa factura al pueblo guatemalteco en términos de servicios públicos e infraestructura colapsados, ausencia de respuesta a la crisis económica, involución institucional, parálisis de la función pública y enquistamiento de la corrupción.