Sábado 14 DE Diciembre DE 2019
Opinión

La lucha contra CICIG de los oscuros ha sido constante (I)

La oposición inicial a la creación de la CICIG comenzó en 2006 con los principales partidos políticos, la cual solo pudo superarse por la presión de “la embajada”.

Fecha de publicación: 05-10-18
Por: Fernando González Davison

 

La crítica del gobierno contra la CICIG ha sido una constante y no solo desde que Morales asumió la presidencia. Hay una autoprotección continuada del sistema corrupto desde que en 2010 se cuestionó al comisionado Carlos Castresana tras afectar los intereses de los cofrades, parte del sector empresarial y de la clase política. Fue arrinconado hasta hacerlo renunciar. Ese era también el objetivo cuando Morales declaró persona non grata a don Iván hace un año y hace poco al impedirle su entrada a Guatemala, convirtiendo su gobierno en paria internacional. Súmese el desacato al desobedecer el fallo de la Corte de Constitucionalidad de abrirle las puertas sin que vaya a renunciar como esperaban él y sus asesores del sistema.

La oposición inicial a la creación de la CICIG comenzó en 2006 con los principales partidos políticos, la cual solo pudo superarse por la presión de “la embajada”; y el Congreso aprobó su instalación. Castresana fue nombrado por el Secretario General de la ONU para dirigirla a fines de 2007, y desarrolló nuevas leyes para agilizar la investigación de los aparatos clandestinos. El Congreso las aprobó en medio del escándalo Rosenberg en 2009. Ya Castresana había iniciado el proceso por corrupción contra el expresidente Alfonso Portillo, tras ser extraditado de México. Castresana lo salvó de morir y lo mandó a un cuartel donde guardaban prisión los hermanos Valdés Paiz, conocidos empresarios, por su papel en el caso Rosenberg. Castresana comprobó que este había planeado su propia muerte, pero le faltaba resolver la muerte de don Khalil Musa y su hija Marjorie. Cuando estaba a punto encontrar a los autores intelectuales, vino la avalancha de los afectados empresarios, cofrades ligados a Portillo y altos funcionarios en contra de la CICIG: se unieron en una gran campaña difamatoria al acusarlo de serle infiel a su esposa; que llevaba a viajes al exterior a su secretaria con fondos de la ONU; que era un sociópata y demás patrañas nunca probadas. Ante la magnitud de la difamación, se vio obligado a renunciar.

A su llegada a Guatemala, don Iván contó con el apoyo de la comunidad internacional y del Secretario John Kerry, quien condenaba la corrupción de Pérez y su vicepresidenta Baldetti. Desde abril de 2015 comenzaron las manifestaciones masivas pidiendo la renuncia de ambos, mientras su círculo de amigos militares fue siendo arrinconado por la CICIG. La vicepresidenta al fin renunció. “La embajada” y el CACIF protegieron a Pérez un tiempo para que terminara su mandato, mientras cancillería promovió al binomio presidencial cuestionado en los foros internacionales (ONU, UE) contra las acusaciones de la CICIG. En ausencia de políticas de Estado, Joe Biden propuso el Plan de Prosperidad porque “En el Triángulo Norte hay un modelo que ya fracasó, porque concentra la riqueza y porque es inevitable que el éxito de los grandes grupos empresariales vaya mermando ante el deterioro de su entorno, y lo más grave es que los rasgos de un capital criminal empiezan a articularse con los capitales legales”. “Como resultado de ello, en el Triángulo Norte se concentran los índices más bajos de desarrollo humano de toda América Latina, los mayores niveles de violencia social y homicidios del mundo” que expulsaban a los migrantes.

La CICIG continuó recibiendo críticas en dichos foros del vicepresidente interino Alejandro Maldonado o como presidente, luego que Pérez Molina fuera a prisión, como fiel abogado del sistema. Morales siguió en la misma línea cuando fue acusado su hermano e hijo por la CICIG. No solo cuestionó a don Iván sino, con el mismo canciller y la venia del Nuncio, lo hizo extensivo al embajador Robinson, embajador de EE. UU., país clave en la lucha contra la corrupción. (Continuará…).

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