Sábado 28 DE Marzo DE 2020
Opinión

Traspiés diplomáticos

Estas expresiones han causado sorpresa y escozor en las diplomacias de países amigos.

Fecha de publicación: 03-10-18
Por: Lizardo A. Sosa L.

La “diplomacia” guatemalteca ha dado desafortunados traspiés en los últimos meses, derivados indudablemente del hecho de plantearse como objetivo casi único, el retiro del Comisionado Velásquez y de la Comisión a su cargo, intentado mediante procedimientos poco o nada diplomáticos; y, lo peor, reñidos con el ordenamiento jurídico que rige la República en donde debemos tener funcionarios a cargo sujetos a la Ley y nunca superiores a ella.

Los traspiés más visibles han ocurrido en la relación entre Guatemala y la ONU, comenzando con el non-grato contra el Comisionado en agosto 2017, frenado por recursos dados con lugar por la Corte de Constitucionalidad, al no llenarse requisitos legales y constitucionales, ni cumplirse los acuerdos firmados por Guatemala, desatando actuaciones reñidas con las prácticas diplomáticas de respeto entre naciones e instituciones internacionales y respecto de las personas que ejercen su representación. El último discurso ante la Asamblea de ONU fue un evidente traspiés, no solo por referirse a detalles internos (certificaciones ISO 9001 y 37001 por ejemplo) sino por contradecir con afirmaciones y acusaciones imprecisas e inexactas, declaraciones previas acerca de CICIG, endilgándole ahora, la responsabilidad por la zozobra, intranquilidad y conflictividad del país; todo ello, después de que, hace apenas dos años, el Presidente dijo en el mismo foro que “la CICIG es una iniciativa de Guatemala que fue acogida oportunamente por la asamblea de las Naciones Unidas y por la Secretaría General, y se ha traducido en una de las herramientas más eficientes de cooperación multilateral en la lucha en contra de las redes criminales y de corrupción que han cooptado porciones estratégicas de estados, como el nuestro, desafiados de manera extrema por la geopolítica del crimen organizado transnacional” (Discurso ante ONU 22/09/2016). Estas expresiones han causado sorpresa y escozor en las diplomacias de países amigos generalmente bien informadas por sus representaciones de lo que ocurre en el país y de que se trata respecto de las actuaciones anti-CICIG emprendidas por el régimen. Tómese nota, además, que la creación de la CICIG no fue impuesta, sino solicitada por el Canciller Edgar Gutiérrez en el gobierno de Alfonso Portillo y concretada por el Vicepresidente Eduardo Stein en el gobierno de Oscar Berger.

Pero hay más traspiés de no menor importancia, derivados de lo mismo, tales como las desafortunadas actuaciones en contra del Embajador del Reino de Suecia, las irrespetuosas expresiones formuladas respecto de la congresista estadounidense Norma Torres, y las desafortunadas, abusivas y hasta ofensivas declaraciones de la Cancillería guatemalteca acerca de las expresiones de la señora Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, ahora Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos.

Vale señalar que fue el Presidente quien, convencido como estaba hace menos de dos años, decidió prorrogar hasta septiembre 2019 la presencia de CICIG, calificada por el mismo como “eficiente cooperación multilateral en la lucha contra redes criminales y de corrupción…”.

Conocimiento, cordura, madurez y visión de largo plazo, son requisitos indispensables de la diplomacia. Ojalá.

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