Sábado 15 DE Junio DE 2019
Opinión

La importancia de la Suprema Corte

Es natural que cada uno de los jueces escogidos sostenga diversas posiciones doctrinales y políticas.

Fecha de publicación: 29-09-18
Por: Roberto Blum

Muhammad Ali, también conocido como Cassius Clay, fue campeón olímpico de boxeo en 1960 y posteriormente campeón del mundo en el boxeo profesional. Sin embargo, su pertenencia a la raza negra en unos Estados Unidos aún marcados por el racismo e involucrados en una sangrienta y cuestionada guerra –en el lejano Vietnam– obligó al campeón a negarse a la conscripción obligatoria por motivos de conciencia. Su adhesión religiosa a la Nación del Islam le impedía participar en la guerra. Las autoridades de la junta local de reclutamiento no aceptaron exonerarlo del servicio de las armas, por lo que fue condenado en 1967. Sus abogados apelaron la sentencia y el asunto llegó a la consideración de la Suprema Corte de Justicia federal estadounidense, en 1971.

Los nueve miembros del máximo tribunal federal ocupan sus cargos de por vida. La razón de tal disposición es otorgarles la más plena independencia en sus decisiones. El propósito central de la Corte estadounidense es interpretar con autoridad el sentido de la Constitución y las leyes, así como decidir sobre la constitucionalidad de las decisiones de los tribunales inferiores, y proteger los derechos de los ciudadanos y de los estados federados. No se puede minimizar la importancia de mantener la gravitas –el prestigio, la independencia y la limpieza– de tal institución. Los nueve jueces son plenamente conscientes de que de ellos depende mantener incólume esa dignidad y con ella la autoridad que la misma conlleva.

Los jueces de la Suprema Corte son nominados por el presidente de los Estados Unidos con el “consejo y consentimiento” del Senado Federal. Es natural que cada uno de los jueces escogidos sostenga diversas posiciones doctrinales y políticas que a fortiori afectan sus interpretaciones legales. Pero, tratándose de un cuerpo colegiado, la mayoría de las decisiones se toman colegiadamente. Por ejemplo: de los miles de casos que llegan a la Suprema Corte cada año, solo se aceptan para su revisión en el pleno unos ochenta y se rechazan aproximadamente otros cien. Así, la Corte decidió revisar el caso de Cassius Clay, un caso de objeción de conciencia basada en su sincera convicción religiosa según el mismo Clay afirmó: “La guerra va en contra de las enseñanzas del Sagrado Corán. No estoy tratando de eludir el reclutamiento. Se supone que no debemos participar en ninguna guerra, a menos que Allah o su Mensajero la declaren. No participamos en las guerras de los cristianos o las guerras de cualquier incrédulo”. Tras oír los argumentos de su abogado, los ocho jueces –uno de ellos se recusó al inicio– decidieron revertir la sentencia contra Muhammad Ali, reconociendo su sagrado y legítimo derecho a negarse al reclutamiento por razones de conciencia. La Suprema Corte le hizo justicia.

Etiquetas: