Martes 11 DE Agosto DE 2020
Opinión

Concentración agraria y pobreza campesina

Necesitamos medidas para superar la desigualdad.

Fecha de publicación: 27-09-18
Por: Helmer Velásquez

 

 

El Estado se debilita aceleradamente. Novedad ninguna. Morales pone su cuota con cinismo y mediocridad. Vergonzantes ángeles caídos pueblan el Congreso. Las Cortes –a pesar de los pesares– mantienen una cuota de honorables. No todo está perdido. En este torbellino de desastres y luchas por extirpar el pacto de corruptos de la cosa pública. Se han eclipsado –momentáneamente– las viejas y nunca resueltas demandas campesinas: Tierra, trabajo y agua. No es que hayan desaparecido. Nunca lo harán. La tierra está en la base de la sobrevivencia humana. De tal forma que los debates por su administración nos acompañaran por siempre.

 

Así es. El peso que la cuestión tenga en la agenda del país dependerá de las claves del juego político, el momento histórico y sus coyunturas. Particularmente importante será el grado de cohesión y madurez del Movimiento Campesino y las capacidades del Estado. Así, en la prolongada coyuntura que ahora vivimos, la histórica demanda por acceso a tierra asume un perfil bajo. Sin embargo, tratándose de un problema que involucra directamente a cinco millones de guatemaltecos: hombres, mujeres y niños, cuyo sustento depende de la agricultura y acceso familiar a la tierra. La cuestión es imposible soslayarla en definitiva. Esto, aunque terratenientes y esquiroles lo sueñen. Es tan profunda la desigualdad agraria, que es responsable fundamental de la pobreza y miseria de siete millones de guatemaltecos, que sobreviven en tal condición ¿por qué? Disculpas por la obviedad: concentra ingreso, genera empleo escaso –y de mala calidad– no hay circulación de dinero. Ralentiza la economía local y nacional. Entre otros factores. La dupla desigualdad y concentración agraria, tiene otros correlatos: conflictividad, represión, Estado militarizado, ausencia de democracia. Miseria.

 

La cuestión se ha internalizado de tal forma en la sociedad nacional, que se le considera normal. Surgen –a su– alrededor destellos de conmiseración. Los gobiernos hacen muecas de apoyo. Jimmy “regaló” bonos de doscientos quetzales año –el suyo fue de cincuenta mil. La estrategia de solución, al agro, contenida en los Acuerdos de Paz –Fondo de Tierras– fue un absoluto fracaso. Para sellar la tragedia, este gobierno mediocre, debilitó –aún más– la institucionalidad agraria gubernamental, no sirve para nada. Esta varada y solo da trabajo a los cuates. Pienso esto al conocer que el gobierno de Indonesia –que no es comunista– acaba de suscribir un Decreto para implementar la Reforma Agraria y Planificación Espacial, además ha congelado el otorgamiento de licencias al cultivo de palma aceitera. En Guate en estas condiciones, son puras ilusiones.

 

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