Lunes 17 DE Junio DE 2019
Opinión

Las garras de la política exterior china

China no necesita dominar el mundo militarmente solo debe comprarlo.

Fecha de publicación: 25-09-18
Por: Roberto Antonio Wagner

 

 

El orden liberal internacional se está resquebrajando, partidos populistas (tanto de izquierda y derecha) están brotando en Europa, Asia y llevamos una buena parte del siglo XXI con varios ejemplos en América Latina, el multilateralismo atraviesa una crisis de legitimidad y la presencia de Trump en el tablero mundial ha sido celebrada por unos y aborrecida por otros. En este escenario, que sin duda generará vacíos de poder, ha aparecido una China, bajo el liderazgo de Xi Jinping, de llenar cuanto vacío se le presente. En este sentido no se equivocó Parag Khanna (2008) cuando dijo que el siglo XXI tratará más sobre relaciones “interimperiales”. En este sentido, no es casualidad ver el aparente éxito de los modelos centralistas como el chino y autoritarios como el ruso.

 

Pero si en algo se equivocó Khanna es al afirmar que China no necesita dominar el mundo militarmente solo debe comprarlo. Y así lo ha hecho desde inicios del siglo XXI invirtiendo fuertemente en África, el Medio Oriente y por supuesto en Asia. Pero su política exterior de derroche de dinero no podía durar tanto sin sacar sus garras: su postura cada vez más amenazante contra Taiwán, su creciente presencia militar en la región Indo-Pacífico y la represión a lo interno del país, particularmente en la región del Singkiang bajo el argumento de lucha contra el terrorismo islámico. Estos elementos, entre otros, lo obligan a uno a repensar el “modelo chino” como una alternativa al modelo liberal occidental, que si bien se encuentra en crisis no está muerto.

 

Resulta importante este tema para la región y en particular para Guatemala debido a la forma en que se ha reactivado el debate Taiwán o China en algunos corredores de la política nacional particularmente después de la decisión del gobierno de El Salvador de romper con Taiwán a cambio de la promesa de una inversión china en el Puerto La Unión más una ayuda para la campaña política del FMLN. Un modelo centralizado y autoritario como el chino será siempre bienvenido por líderes populistas y aprendices de dictador, que ya conocemos muy bien en la región. Sin embargo, habrá que tomarse una decisión importante, porque es imposible ignorar a China, pero no debe quedar exclusivamente en las manos de los políticos de turno que no pasarán por alto su poder económico. Esta decisión debe ser el resultado de un debate serio e informado, ese que lamentablemente se encuentra muy ausente al igual que nuestra política exterior.

 

@robertoantoniow

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