Martes 20 DE Agosto DE 2019
Opinión

Conflicto de Interés

¿No es evidente?

Fecha de publicación: 21-09-18
Por: Álvaro Castellanos Howell

 

 

Winston Churchill fue genial. Uno de sus muchos dones, fue su oratoria.

 

Frases certeras, y a veces mordaces, le permitían decir tantas cosas con tan pocas palabras.

 

El 20 de agosto de 1940, mientras se libraba la famosa Batalla de Inglaterra,  el Primer Ministro británico pronunció un discurso ante el House of Commons, en el cual,  refiriéndose a la Real Fuerza Aérea (RAF, por sus siglas en inglés), incluyó las siguientes palabras: “Never in the field of human conflict was so much owed by so many to so few”.

 

Lo que en español se ha simplificado de la siguiente manera: “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”.

 

¿Por qué recordar la frase sobre esos valientes pilotos y demás integrantes de la RAF?

 

Pues, porque esa expresión, pero parodiada, podría ser bastante descriptiva de lo que sucede en este país que parece estar al revés.

 

Creo que nunca antes, tan pocos se han arrogado tanto poder, comprometiendo a tantos guatemaltecos.

 

Ciertamente, un presidente es electo popularmente. El pueblo le delega el poder, para que lo ejercite conforme la Constitución.

 

Por eso también se le conoce como mandatario. Obviamente, el mandante es el pueblo.

 

Y ¿cuál es una de las reglas constitucionales cardinales para el ejercicio del mandato presidencial?: El presidente está al servicio del Estado y no de partido político alguno.

 

Y estar al servicio del Estado significa a su vez, trabajar por alcanzar el fin supremo del mismo, que es la realización del bien común.

 

Un presidente no debe manejar una agenda nacional, basado en sus intereses personales. Menos aún, cuando los temas de esa agenda tienen trascendencia, no solamente a nivel nacional, sino internacional.

 

Si en algo se agudiza el ejemplo de un ejercicio representativo, y no personal, del poder, es cuando el Presidente ejerce su función de dirigir la política exterior y las relaciones internacionales.

 

¡Nos está “representando” a todos!

 

Puede ser que haya temas en el debate actual que merezcan atención. El Acuerdo de la CICIG evidentemente puede mejorarse. Siempre ha sido así, como todo acuerdo o convenio, que a veces requiere de adaptaciones o modificaciones conforme avanza el tiempo. El principio pacta sunt servanda tiene como principio complementario el de rebus sic stantibus.

 

Pero, hay otros temas en la agenda del Presidente que son arrebatos personales. Intereses particulares que nada tienen que ver con el bien común.

 

Una agenda nacional bien explicada y sustentada debe recibir apoyo y convertirse eventualmente en mandato. Una agenda personal, ¡jamás!

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