Lunes 24 DE Junio DE 2019
Opinión

Más allá de las circunstancias

Que tarde o temprano serán superadas.

Fecha de publicación: 20-09-18
Por: Mario Mérida

Recientemente escribí con relación a LA ANCIANA Y LA NOVEL POLÍTICA. En uno de los párrafos afirmé: “Lo primero que surge a la palestra es la descalificación hacia la vieja y la nueva política, lo cierto es que no hay ni vieja ni nueva cuando se analiza su quehacer, se infiere que la segunda generalmente proviene de la primera”. La confirmación de lo escrito la encontré en la disertación de José Ortega y Gasset (1914).

Ortega y Gasset, principia por solicitar la benevolencia del auditorio: “Harto conozco no ser uso en nuestro país que a quien no ha entrado en un cierto gremio formado por gentes que ejercen un equívoco oficio bajo el nombre de políticos se le repute como un normal derecho venir a hablar en público de los grandes temas nacionales.

Crítica al político: “…sí; a este le es permitido hablar de medicina en la apertura de una Academia, de agricultura en una Sociedad campesina, de poesía en un Ateneo; estoy por decir que de teología en todas partes; pero a quien no es político, ¡hablar de política! Esto es hacer usos nuevos, y nada arguye tan grande inmodestia como el intento de nuevos usos”. Esto ratifica la equivocada creencia de algunos políticos, de que el cargo trae consigo la sabiduría.

El siguiente párrafo nos viene como anillo al dedo, en cuanto a ¿Cómo debería actuar la nueva política?: “…la cual no necesita, criticar la vieja ni darle grandes batallas; necesita sólo tomar la filiación de sus cadavéricos rasgos, obligarla a ocupar su sepulcro en todos los lugares y formas donde la encuentre y pensar en nuevos principios afirmativos y constructores”

Y continúa: “Por tanto, esta nueva política tiene que tener conciencia de sí misma y comprender que no puede reducirse a unos cuantos ratos de frívola peroración ni a unos cuantos asuntos jurídicos, sino que la nueva política tiene que ser toda una actitud histórica. Esta es una diferencia esencial”

Asimismo, afirma: “El Estado español y la sociedad española no pueden valernos igualmente lo mismo, porque es posible que entren en conflicto, y cuando entren en conflicto es menester que estemos preparados para servir a la sociedad frente a ese Estado”.

Algunas interrogantes para reflexionar: ¿Dejará de existir la vieja política, … la 1986? ¿La nueva será mejor o terminará igual que la vieja política? o ¿La vieja ya está disfrazada?

En España la llamada nueva política –PODEMOS– se pervirtió con mayor rapidez que la vieja política.

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