Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

El rincón de Casandra

La ropa sucia se lava en casa.

Fecha de publicación: 19-09-18
Por: Jacques Seidner

Desde el momento de su primer desencanto con la CICIG y más aún con el comisionado Iván Velásquez, el presidente Morales habría decidido desembarazarse de tan molesta presencia. La razón de su desacuerdo no importa a estas alturas. Jimmy Morales decidió dar por terminada la misión CICIG-Velásquez y al parecer lo ha estado logrando a pesar del Secretario General que ha mantenido el nombramiento del Comisionado aunque esté actuando desde fuera de Guatemala lo que parece pasablemente absurdo.

Veamos las opciones:

CICIG ha cumplido a cabalidad su misión después de diez años en cuyo caso dar por finalizada su presencia sería oportuno dejando a la institucionalidad penal chapina proseguir al haber captado suficientes capacidades para cumplir con su obligación futura. CICIG no logró cumplir su cometido tal como se esperaba. En tal caso no hay razón alguna para que prosiga.

Consideremos una tercera vía. La propuesta por los norteamericanos –mayores donantes– para una CICIG normativa con un comisionado eficaz, asesor y de bajo perfil.

En realidad no está claro lo que buscaban originalmente estos guatemaltecos, suponemos bien intencionados, al pedir la asistencia de la ONU para “desmantelar grupos clandestinos”. Habría que definir el término. En todo caso la CICIG se fue por la vía de lucha contra la corrupción lo que es adecuado pero ahí donde varios países de Latinoamérica lo han hecho y lo están haciendo también, con efectividad, con medios propios y sin muleta alguna.

Hoy Guatemala está metida en un berenjenal, puesto que el Secretario General Guterres se aferra a Guatemala y que por su parte el Presidente se ha adelantado ya tanto con su decisión de expulsión-anulación para poder echar marcha atrás sin que haya consecuencias preocupantes para su gobierno. Se ha sumado a ello el recurso interpuesto por algún imprudente –o personalmente interesado– ante la CC que obligaría al Presidente –según sentencia reciente y si se aceptara acatarla– a retroceder, lo que parece improbable que lo haga. Y entre todo este desorden político-social, la crisis económica empieza a
mostrar peligrosamente su nariz.

Rara vez en la Historia chapina tantas imprudencias se han sumado, desde la solicitud original chapina de intervención de la ONU–dejar entrar la zorra en el gallinero– sumada a la Comunidad de donantes por haber aceptado financiar la instalación de una CICIG sin experiencia previa en casos similares; una administración local que actuó y sigue actuando con poca sutileza para lograr desenmarañar el ovillo. Y como corolario el Secretario General Guterres que a pesar de ver el deterioro de la situación en Guatemala insiste en no aceptar una salida honorable para todas las partes.

¿Y Guatemala en todo esto? Para ella nada bueno sin duda.

Etiquetas: