Martes 22 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Ciudadano

Es tiempo de crear cambio.

Fecha de publicación: 17-09-18
Por: Luis Fernando Cáceres

Hace algunas semanas, en este espacio, hacía una invitación, quizá incluso un llamado, a volvernos una demanda política más sofisticada. Una que demande de sus políticos un comportamiento adecuado y, sobre todo, resultados. Planteaba en esa columna –titulada Nuestro Juego– la necesidad, y más que eso, la obligación que tenemos de informarnos.

A menudo me parece que nuestra posición colectiva es la de espera perpetua. Anhelamos que el país mejore, que la situación no agrave, que la gente comprenda y que la cosa cambie, ¿pero en qué fundamentamos esa esperanza?

Realmente pareciera que lo que hacemos es esperar un cambio inspirado en algún viento del norte. Uno que, afortunadamente, encuentre en su trayectoria una parada en este país y que con él traiga un revelador aroma a responsabilidad y rectitud. Es decir, deseamos que algo suceda, pero hacemos muy poco para provocar ese ansiado cambio. Es más, para decir las cosas con propiedad; no hacemos nada. No hacemos ni lo mínimo y lo mínimo, insisto, es informarnos adecuadamente.

Seguramente podemos encontrar excusas. La que más a menudo escucho es la que argumenta que nuestros medios de comunicación se encuentran en un vergonzoso estado de calamidad. Dependientes, sesgados y parciales. Así los califican. Yo estoy convencido que tenemos suficiente oferta para crear una posición informada de los temas nacionales más importantes. No contamos con una oferta pequeña, es amplia a pesar de los intentos de todos los gobernantes, incluyendo los actuales, por moldear el periodismo nacional a sus intereses particulares. Amplia, quisiera aclarar, en el sentido que podemos rebuscar un poco y todavía podemos encontrar. Ya sabe usted: un poco en la parte digital, otro poco más en la escrita, algo más en radio y podemos aún tener un espectro suficientemente amplio.

Lo importante del caso, es que no debemos dejar de lado nuestras obligaciones ciudadanas. No podemos esperar un cambio basado en la acción de otros o en la divina providencia. Debemos trabajar. Este asunto toma importancia al encontrarnos en la entrada de otro período electoral.

Nuestro voto debiera contar con más fuerza y debiera estar respaldado por el poder que acarrea el conocimiento. No puede seguir siendo un voto basado principalmente en percepciones de imagen. Acá hay un grupo de preguntas que debemos prepararnos para contestar antes de votar: ¿Puede usted realmente razonar su voto? No solo justificarlo con los comentarios usuales “este es el mal menor, el otro es un gran ladrón, etc” ¿Puede usted nombrar a quiénes conforman el equipo de campaña de los principales candidatos? Ellos estarán en la cúpula si el candidato gana. ¿Sabe usted quiénes de los actores no deseados del pasado están respaldando ahora al candidato que usted está considerando? Así es como se perpetúa la dinámica destructiva de este país.

Si nos quejamos; si deploramos que los mismos bandidos sigan ocupando puestos en nuestro sistema de gobierno; si nos indigna la facilidad y el descaro con el que roban y se apropian de esos impuestos que a usted y a mí nos cuestan tanto trabajo; si detestamos su complicidad con narcotraficantes y delincuentes, entonces ¿por qué se los hacemos tan fácil? Ellos encuentran en nuestra falta de acción un terreno fecundo y cómodo de explotar.

Vuelvo y digo, es tiempo de jugar nuestro juego, el juego de los guatemaltecos responsables y dignos de poblar este país. Es tiempo de crear cambio, nuestro cambio.

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