Domingo 15 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Reglas y patria

El espectáculo actual de la política es lamentable, y mucho peor, aburrido.

Fecha de publicación: 13-09-18
Por: Méndez Vides

Los países se gobiernan con reglas, que deben cumplir los gobernantes como los gobernados. Sin reglas no se puede producir, aumentan las deudas individuales, se nos destiñe la ropa hasta el harapo, y se va oscureciendo el paisaje por la intranquilidad social.

¿Qué sería de la pasión del fútbol si no se cumplieran las reglas en la cancha? El árbitro no es dictador, pero vigila con rigurosidad que los jugadores se desempeñen y luzcan dentro del ámbito de lo posible. El juego solo dura noventa minutos, y los jugadores hacen lo que les toca sin discutir, porque no hay tales de cambiemos árbitro, o no me gusta el lado que me tocó, o quitémonos la camiseta porque hace calor. Para que el deporte fascine se acatan las indicaciones del árbitro y entrenadores, sin chistar, aunque a algunos les caiga mal no ser capitanes o goleadores. Los jugadores tienen su espacio, y no pueden agarrar el balón con las manos, ni salirse de los límites encalados, ni dar patadas a diestra y siniestra. El público contempla y espera que aparezca la destreza de los atletas, para emocionarse y aplaudir.

Comparando el juego con el escenario político, el pueblo está en los graderíos, porque este lío que se tienen los partidismos manejados por los mismos ya es un espectáculo, y salvo algunos momentos de emoción, proliferan los bostezos, y hartos se van retirando los espectadores gradualmente.

Los equipos en la cancha juegan shuco, se patean y madrean. Los dos equipos no acatan las reglas, y se pasan acusando de corruptos, evidenciando que en los dos lados hay transgresores y correctos. Los jugadores no respetan a sus autoridades y se mofan del árbitro, le hacen bullying, y quisieran repetir la vieja escena cinematográfica de María Candelaria, cuando el pueblo enardecido por un odio falso persiguen a Dolores del Río por el campo, alumbrados con antorchas, y la matan a pedradas, creyendo que por ser masa tienen derecho a ser asesinos.

El espectáculo actual de la política es lamentable, y mucho peor, aburrido; todo por un extranjero ante quien algunos se arrodillan y adoran como a la Santa Vulva, y otros desprecian por verdugo que busca adueñarse del hogar ajeno. Así que el público está optando por hacerse a un lado, con la costumbre empañada de celebrar el cumpleaños de la patria, que no es sino eso, una fiesta colectiva con pastel, canto y velitas.

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