Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Se sofistica la censura contra la prensa en Venezuela

— editorial
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En Venezuela, el régimen despótico de Nicolás Maduro ha venido implementando un nuevo mecanismo de censura contra la prensa independiente. Este método es el ataque cibernético y el bloqueo a portales informativos de contenidos multimedia. Esto viene a sumarse al control gubernamental de la televisión y la radio, así como al monopolio del papel para la prensa, que ya no es garantizado a los medios de comunicación disidentes. Ahora el ejercicio de la libertad de expresión de ideas solamente cuenta con los medios digitales u on line, cuya difusión se lleva a cabo a través de las redes sociales.

Esta censura cibernética la ha venido implementando la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV). En Guatemala, elPeriódico también ha sido víctima de reiterados e impunes ataques cibernéticos, conculcándose con ello la libertad de prensa.

Por otro lado, el lunes pasado, el déspota Maduro, en reacción a la emigración masiva de desesperados venezolanos que están inundando los países vecinos (Colombia, Ecuador, Perú y Brasil), estimándose en 2.5 millones, expresó que presentará una demanda internacional para pedir a Colombia una indemnización por los 5.6 millones de colombianos que residen en Venezuela, aunque el último censo oficial publicado indica que hay un total de 721 mil 791 colombianos en dicho país. El colmo es que Maduro infiltra dentro de los emigrantes a chavistas a quienes después, demagógicamente, exhorta a regresar a Venezuela y los chavistas retornan espectacularmente.

Por su parte, Nikki Haley, embajadora de los EE. UU. ante la ONU, afirmó recientemente que el líder de la actual cleptocracia venezolana es el dictador Nicolás Maduro. Haley también calificó a Diosdado Cabello, flamante presidente de la espuria Constituyente, como “ladrón y narcotraficante”. Mientras tanto los “boliburgueses”, que son aquellos que se han enriquecido ilícitamente a la sombra del régimen chavista, irónicamente autoproclamado socialista, continúan saqueando las arcas nacionales y trasladando sus fortunas inverosímiles a paraísos fiscales.

La hiperinflación y la caída del PIB siguen empobreciendo a la sociedad venezolana, que sufre hambre, enfermedad y violencia incontenible. Solo la clientela política chavista y la burocracia, portadores del “Carnet de la Patria”, tienen acceso a productos de primera necesidad, los demás viven a su suerte, la miseria y la exclusión.

La catástrofe humanitaria que se vive en Venezuela es absoluta y lo peor es que el totalitarismo chavista sigue avanzando, sin que nada ni nadie lo detenga. Aunque Maduro y su combo de criminales han sido sancionados por el gobierno estadounidense y se encuentran acusados ante la Corte Penal Internacional, por la comisión de delitos internacionales de lesa humanidad, la feroz tiranía chavista sigue destruyendo Venezuela.

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