Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Enfoque: Jimmy Trump, Jimmy Maduro, Jimmy Morales

Se pueden ver similitudes entre los presidentes populistas de Estados Unidos y Venezuela, con el mandatario guatemalteco.

— Gonzalo Marroquín Godoy
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Puede parecer raro que intente encontrar algunas similitudes entre nuestro tropicalizado presidente Jimmy Morales, y dos populistas, uno de derecha, Donald Trump, y el otro de izquierda, Nicolás Maduro. Sin embargo, espero mostrar con hechos que, en efecto, tienen más cosas en común de lo que se podría imaginar.

Algunos de estos hechos permiten comprender también la razón por la que
EE. UU. dejó a un lado su postura de apoyo a la CICIG y al comisionado Iván Velásquez, para pasar al bando contrario, al de quienes quieren que prevalezca el statu quo y que pueda continuar imperando en el país aquella vieja política, que tan nefasta ha sido para la mayoría de guatemaltecos.

NO GUSTAN DE LA JUSTICIA INDEPENDIENTE: Por más que los tres tienen discursos a favor de la justicia, en la práctica son todo lo contrario. Maduro no tiene problema, porque la suya es una dictadura radical. Chávez le heredó el control absoluto de magistrados, jueces y cortes. El control ya lo tiene.

En cambio Trump y Jimmy están enfrentando los embates de la justicia por delitos parecidos, en ambos casos electorales. Su reacción ha sido similar. El gobernante estadounidense la ha emprendido contra el Fiscal Especial Robert Mueller, quien investiga la “conexión rusa” en la campaña electoral. Cada vez que Mueller logra algún avance. Trump recurre a Twitter –una de sus armas preferidas–, para desprestigiarlo y negar lo que saca a luz. Le ha tildado de “deshonrado” y “desacreditado” abogado, cuando su trayectoria muestra lo contrario.

Desde hace meses presiona al Fiscal General, Jeff Sessions, para que lo releve de su cargo, porque se considera víctima de una “cacería de brujas”. Mueller es para Trump, lo que Velásquez representa para Jimmy Morales.

APELAN AL NACIONALISMO. En esto solo cambian tono y enfoque, pero los tres hablan de la soberanía, la independencia como Nación y se rasgan las vestiduras como grandes patriotas.

ODIO A LA PRENSA INDEPENDIENTE: Hugo Chávez acabó prácticamente con la televisión independiente en Venezuela. Maduro ha seguido con su política de debilitarla y desprestigiarla. Controla casi toda la prensa de su país y la independiente está desgastada. Trump logró lo que ningún otro presidente: unió a 500 periódicos para que censuraran su falta de respeto a la libertad de prensa. Se pelea con CNN, Univisión, The New York Times… y todos los que no le aplauden.

Jimmy es –en chiquito, débil y defectuoso– algo parecido. Sabe que cuenta con los canales y radios de Ángel González (3, 7, 11, 13 y Sonora) y arremete contra la demás prensa. No le gustan los periodistas.

PREDILECCIÓN POR MILITARES: Las fuerzas armadas son el principal baluarte de Maduro. Sabe que el día que pierda su apoyo, el régimen se cae.

Trump no escondió lo que sería su estilo. Modificó la ley que obligaba a que un militar tuviera al menos siete años de retiro para ser Secretario de Estado, y nombró al general retirado James Mattis con solo cinco años. Se le conoce como “Perro Rabioso”. Rompió también una larga tradición de nombrar a un civil al frente de esa cartera. Está volviendo el espíritu militarista que no se veía hace mucho.

Jimmy Morales lo hace en su dimensión. Respira por el Ejército, al que le abre las puertas de negocios y presupuesto. Ha colocado militares en puestos clave y sus asesores también vienen de la institución castrense. Su demostración de poder la dio cuando anunció, rodeado de comandantes militares, que la CICIG se va.

APUESTAN POR LA DIVISIÓN SOCIAL: Maduro apela constantemente a la lucha de clases y por eso responsabiliza de todos sus males al “imperialismo yanqui”, y a los “grandes oligarcas”. Trump llama a los radicales –pro armas, antiambientalistas, grandes empresarios, antiaborto, ultraconservadores– y los confronta con sus “liberales” adversarios. Ha llegado a dividir a la sociedad más allá de la tradicional y siempre bien manejada pugna entre republicanos y demócratas.

Aquí, nuestro presidente hace algo parecido, solo que alimentando el rencor y temor que existe entre la “izquierda” y la “derecha”.

Estos presidentes saben que es mejor enfrentar una sociedad dividida que una que se unifica en torno a determinado problema político, social o económico. Mantener dividida a la sociedad les produce réditos a quienes gobiernan con autoritarismo.

Por eso no es difícil entender por qué Pompeo se tomó la molestia de llamar al presidente guatemalteco para apoyarlo en su lucha contra la CICIG… pero así, se pone del lado de quienes quieren terminar con la lucha contra la corrupción y la impunidad y mantener al país sumido en la pobreza.

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