Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Armando el rompecabezas nacional

Sería inadmisible una CICIG sin colmillos.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Después de varias semanas de visita a la familia en California, al volver con mi esposa a Guatemala veo que el rompecabezas nacional, a cuatro meses de la convocatoria de elecciones generales, tiene que ser rearmado para poder entender a fondo la situación política del país. ¡Armémoslo!

Por un lado, el Presidente Jimmy Morales y su diplomacia convencieron al Departamento de Estado norteamericano, a través de la embajadora de los Estados Unidos en la ONU (quien ve con ojos complacientes al gobierno guatemalteco por el traslado de su embajada a Jerusalén) que la CICIG ofrece pocos resultados (no hay condenas) manteniendo encarcelados por cerca de tres años a personas (algunas de las cuales luego podrían ser judicialmente declaradas inocentes) cuyos procesos judiciales no avanzan en los tribunales. Con este y otros argumentos semejantes (sería muy extenso enumerarlos todos), Estados Unidos oficialmente aceptó que la CICIG sea renovada. Aparentemente, esto incluiría, en primer lugar, el relevo del Comisionado, Iván Velásquez, quien tendría que ser sustituido por una persona de altos vuelos judiciales internacionales, sin vinculaciones políticas de ningún tipo, lo cual sería negociado entre la ONU y el gobierno de Guatemala (bajo los ojos de Tata Estados Unidos) Por otro lado, pese a su importancia, hasta la fecha, por miopía nacional, no se ha abierto el debate de lo que debiera significar una CICIG reformada. (La reforma no podría quitarle los colmillos, que ahora ensarta en la red del megacorrupto de Alejandro Sinibaldi, cuyo caso hasta salpica a Thelma Aldana).

Ahora bien, el Departamento de Estado de Estados Unidos no parece estar en contra de la CICIG, la cual considera una pieza necesaria en la lucha contra la corrupción, la cual, por lo demás, es parte esencial de la agenda norteamericana para con Guatemala y el triángulo norte de Centroamérica. Por ello, aquí surge la primera pregunta: ¿estará los Estados Unidos de acuerdo con que una CICIG renovada se retire del país en septiembre del próximo año como lo ha solicitado Jimmy a la ONU? Yo pienso que la respuesta podría ser no. Considero que después de hacer las correcciones del caso, y del cambio del Comisionado, Estados Unidos presionará diplomáticamente por la permanencia de la CICIG más allá de septiembre de 2019.

Luego, otro elemento importante del rompecabezas es el hecho de que el Ministerio de la Defensa de los Estados Unidos prepara una lista de funcionarios y de personas corruptas, incluyendo las que dieron y recibieron financiamiento ilícito, en la cual podría figurar el propio Jimmy, independientemente de que el Congreso guatemalteco cambie la figura legal del financiamiento ilícito, para que esta pase del campo penal al administrativo, en beneficio de Jimmy y de los Secretarios generales de los partidos políticos que recibieron financiamiento ilícito, porque la ley puede ser retroactiva en lo penal cuando favorezca al reo. En este caso, Jimmy quedaría exento de delito de financiamiento ilícito, que, como indiqué, pasaría del ámbito penal al administrativo. Por ello, pese a los esfuerzos del diputado Luis Fernando Montenegro, que preside la comisión que analiza el segundo antejuicio por financiamiento ilícito de Jimmy, algunos miembros de la misma le han puesto freno a las deliberaciones de la Comisión para dar tiempo a que se apruebe en el pleno del Congreso la citada reforma legal.

En otro orden de ideas, parece que Jimmy y el “Pacto de Corruptos” están también haciendo un esfuerzo muy grande por realizar los cambios legales en el Congreso que les permita cooptar los organismos del Estado, al mejor estilo del Socialismo del Siglo XXI de Nicaragua y Venezuela, un hecho que, yo pregunto en voz alta, ¿sería o no tolerado por los Estados Unidos? Esta es una pregunta de muy difícil respuesta hoy, pero habría que asumir que podría ser un no. El primer ente a cooptarse sería la Corte de Constitucionalidad (CC) porque esta es obvio que se excedió en sus funciones, entrando en muchos casos a cogobernar, dentro de una lucha de poderes y de política; pero este hecho lamentable y condenable no justifica la pretendida cooptación por parte del Ejecutivo de la CC, porque debe mantenerse el esquema de la independencia de poderes.

Finalmente, muchos de los que como yo apoyamos a la CICIG, pensamos que esta debe de hacer un examen de conciencia porque el triunfalismo y la soberbia (se engolosinó con los aplausos) no le han sido buenos consejeros. Si bien la lentitud del avance de los casos no dependen del MP y de la CICIG, sino de aspectos inherentes al propio proceso (la interminable presentación de recursos de amparo, por ejemplo), también es cierto que la CICIG ha hecho mutis por el foro ante el financiamiento ilícito de la UNE, en montos inclusive mayores que los del partido oficial; y que no parece tampoco tener interés por presentar el caso del Transurbano II, que mancharía con mayor estiércol al gobierno de la UNE (Colom, Fuentes Knight). Por otra parte, también hay que tomar en cuenta casos como la retención en prisión de personas como Max Quirin o el exdecano que se suicidó, cuya participación en hechos criminales parece periférica y débil, por lo que debieron haber recibido arresto domiciliario, el cual increíblemente sí se concedió en forma express al expresidente Colom y a su exministro de Finanzas, Fuentes Knight, cuyas incriminaciones criminales son graves y en apariencia contundentes. Todo esto (y muchas más cosas que se quedaron en el tintero) demuestra que hay dos raseros, lo cual no es bueno ni para el prestigio nacional e internacional de la CICIG ni menos para Guatemala.

¡Todos queremos justicia con ojos vendados!

Concluyo externando el criterio de que ojalá que la renovación de la CICIG cumpla el refrán de que no hay mal que por bien no venga.

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