Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Las sanguijuelas del Pacto de Corruptos se resisten a morir (II parte)

No me cabe en la cabeza pensar que los empresarios capitalistas de Guatemala puedan estar del lado del Pacto de Corruptos y de la membrecía de la Cooptación del Estado.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
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Hace muchos años, siendo todavía un adolescente estudié en el Downers Grove North High School, en un suburbio de la ciudad de Chicago, Illinois, Estados Unidos de América; un curso de Introducción a la Economía, de la mano del famoso texto del profesor del Massachusetts Institute of Tecnology –MIT–, el economista Paul Samuelson. Una de las lecciones aprendidas era qué significaba y cómo funcionaba una Economía Mixta. Todo ello enmarcado en una economía de mercado, de corte capitalista. En la parte superior del esquema, estaba la economía de mercado de bienes y servicios, que necesitaba la existencia de un mercado de factores de producción, por aquellos tiempos solo se hablaba de tres factores, que eran el capital, el trabajo y la tierra. En la parte inferior del esquema, se mostraba el mercado de capitales, en lo que era importante la existencia del Estado, como ente regulador de todo el sistema. El aparato de Estado era necesario para suplir a la sociedad de bienes públicos, como las carreteras, los sistemas educativos y de salud pública, etcétera. Para el funcionamiento de aquella economía mixta era necesaria la existencia de una Constitución Política de la República, leyes secundarias y los marcos regulatorios para que todo aquel gran engranaje funcionase. Me parece que los empresarios tradicionales y conservadores del país, nunca estudiaron ni siquiera aquel esquema mínimo, de qué significa y cómo funciona una economía mixta. A mí, por ejemplo, no me cabe en la cabeza pensar que los empresarios capitalistas de Guatemala puedan estar del lado del Pacto de Corruptos y de la membrecía de la Cooptación del Estado. Naturalmente, entiendo que algunos empresarios capitalistas de viejo cuño, vinculados estrechamente con estas redes de corrupción al interior del Aparato de Estado, ahora que han visto que el Ministerio Público –MP– y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala –CICIG– funcionan, estén preocupados y que ambas instituciones sean odiadas por los achichincles de tales capitalistas o bien funcionarios públicos y municipales, sindicales y universitarios, miembros de la red de cooptación del Estado, desde jueces hasta procuradores o notificadores de los juzgados; en el Organismo Judicial o bien de las altas cortes. Los diputados al servicio de estos sectores en el Organismo Legislativo se muestren asustados y traten por cualquier medio escaparse de la justicia, que debe alcanzar a cualquier ciudadano que viole leyes laborales, fiscales, de tipo penal o simplemente se valgan de sus contactos con los partidos políticos, para ganar salarios imposibles en cualquier otra actividad productiva, en la que ellos no tienen la preparación suficiente. De ellos, lo entiendo, pues tienen intereses creados. Me cuesta creer que el empresariado capitalista del país, ajeno a estas redes de corrupción y que se han fajado creando y desarrollando sus empresas, en un marco que privilegia a los empresarios mercantilistas y que se han valido del Estado para apalancar a sus empresas, muchos acumulando su primer capital con fondos públicos, con fraude y con dolo, al mejor estilo de Baldizón Méndez, Sinibaldi Aparicio, Pérez Molina y de Baldetti, solo para poner algunos ejemplos, puedan estar a favor de estas camarillas corruptas que han dejado al pueblo de Guatemala, sin hospitales decentes, sin escuelas primarias y secundarias mínimas, sin carreteras pese a haber gastado cifras millonarias, como las que muestra CEPAL, en sus informaciones estadísticas sobre la inversión pública en vías de comunicación, que sabemos están destruidas. Ese empresariado que necesita de personal capacitado para trabajar con ellos, que necesita de un transporte público eficiente para que los empleados se trasladen a sus centros de trabajo y a sus hogares de forma segura y rápida, que saben de la necesidad de un sistema vial en buen estado para trasladar las mercancías y los servicios, del comercio interno y externo. No puedo creer que cuando viajan en los viajes de negocios no vean cómo nos hemos quedado rezagados frente a nuestros vecinos centroamericanos. Continuará…

 

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