Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los ladrones de siempre

Esa noticia desnudó la injusta competencia del siglo XX.

— José Barnoya
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Todo sucedió hace más o menos tres millones de años,  cuando emergió en el planeta el Australopitecus, un ser con apariencia de gorila, pero que ya iniciaba su andadura con los pies sobre la tierra y las extremidades anteriores  agitándose en el aire. El citado personaje se transformó de pronto en Homo Habilis y cuando evolucionó a Homo Erectus comprobó que los dedos de las manos se alargaban y cobraban destreza en la recolección de todo lo comestible y en el escamoteo de todo lo valioso. De asombro en asombro siguió creciendo hasta transformarse, primero en Hombre de Neandertal y luego en el antecesor del Homo sapiens: el Hombre de Cromagnon; aconteciendo todo esto en el periodo cuaternario o antropozóico.  Así fue como en el transcurso del pleistoceno, paleolítico o de la piedra pulimentada que el cerebro aumentó no solo en volumen sino que también en capacidades; asimismo las manos, ya con un pulgar más largo y desarrollado, podían  empuñarse para dar pescozadas, lanzar piedras para cazar animales y dar puñaladas para matar, primero animales y luego hombres. Más tarde la mano se adiestró, primero en el hurto de frutos, alimentos y ropajes, hasta llegar al hueveo de plata, oro y otros metales cuando estos se transformaron en dinero.

Fue gracias a la ambición, la codicia y la envidia que el Hombre dio principio a  una carrera que no termina nunca de robos, hurtos, latrocinios y escamoteos por aire, mar y tierra, tanto en lo público como en lo privado. Día con día, semana tras semana, mes a mes, año tras año y de siglo en siglo, los robos han ido en aumento tanto en cantidad como en audacia al efectuarlos, tanto en lo individual como en lo colectivo por diferentes métodos.

Pero fue con la modernidad que la competitividad se volvió salvaje y desigual; además, con la  pos modernidad se pusieron en boga términos hiperbólicos como: lo mejor del mundo y lo más grande del siglo. Así es como se lee con frecuencia: El mejor gobernante del mundo; la mujer más bella del universo; el mejor deportista del planeta; el más hábil traficante del orbe.

Los diarios brindaron la noticias: “Gobierno británico deja libre por estar enfermo al LADRÓN DEL SIGLO: el británico Ronnie Biggs, encarcelado desde hacía ocho años por el robo de US$4 millones del tren Glasgow – Londres en 1963. Biggs se hizo famoso la madrugada del 8 de agosto de 1963, cuando con otros cómplices logró detener un tren postal cargado de dinero al cambiar la señalización vial”.

Esa noticia desnudó la injusta competencia del siglo XX, pues no vemos entre los LADRONES DEL SIGLO XXI, a conspicuos representantes de esta tierra: gobernantes necios y torpes, funcionarios corruptos, diputados ociosos  y banqueros prepotentes  que valiéndose de sus chambas; sin necesidad de amenazar, conminar o asaltar trenes han escamoteado con cinismo, el dinero de esta hambrienta y desnutrida patria que, espera encerrarlos pronto, juzgarlos y condenarlos a cadena perpetua de una vez por todas.

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