Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Un cáncer que regresa

— editorial
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En realidad, un cáncer que nunca se fue; dejando de lado falsos idealismos, los logros de la CICIG bajo el mando de Velásquez, en términos médicos, no pasaron de ser un leve e incompleto tratamiento contra un mal enraizado hasta los tuétanos de la política, la burocracia y el sector económico que orbita alrededor de los caudales públicos. Reducir la intensidad de la lucha contra este mal o, lo que es peor, eliminarla por completo, no solo aumenta el riesgo que la corrupción vuelva a sus niveles originales sino que, muy probablemente, regrese más agresiva que nunca. A diferencia de lo que sucede con el cáncer, en donde la repoblación de los tumores a causa de la suspensión del tratamiento puede no tener un impacto significativo sobre probabilidad de supervivencia del sujeto, siempre y cuando el tratamiento se retome y complete, en materia del combate a la corrupción es todo lo contrario.

Basta con ver lo que sucedió en la Fedefut a raíz de la suspensión por parte de FIFA para comprender el triste futuro que nos espera. Más tardó FIFA en darle la espalda a Guatemala que los intereses de siempre retomaran el control de la federación; eliminaran controles financieros y administrativos  impuestos por FIFA; contrataran personal innecesario e inefectivo; organizaran innecesarias fastuosas reuniones en hoteles playeros pagadas con fondos públicos; compraran voluntades y; eliminaran a la oposición. Tácticas, todas ellas, heredadas de la dirigencia ahora enjuiciada en EE. UU. El colmo de todo, según la denuncia de la nueva administración de la Fedefut, es que hasta los uniformes de la Selección Nacional se desaparecieron: ¡4 mil 400 piezas de la indumentaria oficial robadas de las bodegas de la federación! En esta materia, así como sucede con el uso de la  radioterapia para tratar algunas variedades de cáncer, es mejor no iniciar el tratamiento que dejarlo a medias: el riesgo de recurrencia de la enfermedad es más alto si se suspende el tratamiento que si nunca se empieza. Por eso FIFA regresó, y lo hizo más fuerte que nunca. Eliminar o diluir la CICIG provocará que grupos que estaban en desbandada o de capa caída aguantando el vendaval regresen con más fuerza. El riesgo de una acelerada metástasis de la corrupción es real e inminente.

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