Miércoles 21 DE Agosto DE 2019
Opinión

¿Qué hacer?

Un Gobierno en el que se rompen las líneas legales y legítimas de mando y autoridad está en peligro de caer en manos de los peores y más inmorales individuos.

Fecha de publicación: 08-09-18
Por: Roberto Blum

En 1902, V. I. Lenin publicó un texto contra el oportunismo social demócrata, titulado “¿Qué hacer?”. Esta es una pregunta enormemente importante, a la que todos, tanto en lo que nos atañe como individuos morales, como en nuestra actuación social o política, debemos dar una respuesta clara y contundente. No podemos evadirla legítimamente sin comprometernos.

En los Estados Unidos hay hoy un presidente legal, pero inestable e ignorante, al que parecen no importarle la ley ni las tradiciones del cargo. Más bien parece que no le importa nada, si no redunda en su propio beneficio personal. Dada esta situación y lo que su inestabilidad, su ignorancia y su incompetencia significan para su país y para el mundo, ¿qué deben hacer quienes le rodean y son subordinados suyos en la administración?

El pasado miércoles 5, el periódico neoyorkino The New York Times publicó como anónimo un artículo de opinión de un alto funcionario de la administración del presidente Trump, en el que su autor afirma: “Trabajo para el presidente, pero algunos colegas de ideas afines y yo nos hemos comprometido a frustrar partes de su agenda y a obstaculizar sus peores inclinaciones”.

La respuesta del presidente y de la Casa Blanca no se hizo esperar. Trump exigió al periódico que revelara el nombre del autor y lo entregara al Gobierno. La vocera de la casa presidencial lo llamó cobarde, instándolo a que afrontara públicamente tal hecho y a que renunciara al cargo. Los más cercanos colaboradores de la presidencia hicieron fila para negar haber sido ellos los autores del anónimo texto. De inmediato se difundieron rumores sobre el emocional y “volcánico” estado del presidente, resultante de la traición manifiesta en su equipo cercano y la publicación de un nuevo libro Fear: Trump in the White House, del periodista Bob Woodward sobre los “tejemanejes” íntimos de una
administración errática y disfuncional.

Este tragicómico episodio estadounidense nos plantea a todos la siguiente pregunta: ¿Qué se debe hacer cuando las condiciones de la realidad nos enfrentan con un deber legal y un deber moral más alto?

El autor anónimo confiesa haber decidido frustrar partes de la agenda presidencial y obstaculizar secretamente las peores inclinaciones de Trump, infringiendo así su deber de obediencia legal. La actitud de tal funcionario parece ser sumamente peligrosa para las instituciones que él mismo cree estar salvaguardando. Un Gobierno en el que se rompen las líneas legales y legítimas de mando y autoridad está en peligro de caer en manos de los peores y más inmorales individuos. Quizás haya que recordar a Tomas Moro, autor de Utopía, quien sacrificó su vida para mantener el imperio de la ley. Este santo, patrón de los estadistas y políticos, creía firmemente que la ley es la única defensa que el hombre común tiene frente al abuso del poder.

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