Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Enfoque Nuestra Guatemala convertida en ¡¡¡enchilada!!!

(Enchilada: dícese del plato típico chapín que se elabora con varios ingredientes y productos que se mezclan sobre una rica tostada).

— Gonzalo Marroquín Godoy
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En septiembre, mes de la Patria, los guatemaltecos somos muy dados a comer platos típicos. Hoy me quiero referir a uno de ellos en particular, la enchilada, un buen ejemplo para comprender en lo que estamos volviendo al país, revuelto en medio de crisis políticas, sociales y económicas. No falta ningún ingrediente.

Los ingredientes y productos para una buena enchilada son varios: una sabrosa tostada es indispensable, carne, huevo duro, remolacha y zanahoria, lechuga, repollo, chile pimiento, aceite, cebolla, ajo, tomillo y, para darle toque especial, perejil y queso.

El peligro de las enchiladas es que pueden partirse fácilmente y entonces
comerlas no resulta difícil.

Desde el pasado viernes, las conversaciones de los guatemaltecos han estado llenas de interrogantes: ¿Cómo estamos? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Quiénes están del lado de la CICIG? ¿Quiénes a favor de Jimmy? ¿Por qué los gringos se cambiaron de bando? ¿Es legal todo lo que se hace? ¿Habrá cacería de opositores con pretextos “legales”? ¿Cómo será el proceso electoral, con qué candidatos? ¿Prosperará el lento antejuicio al Presidente? ¿… Y la economía qué? ¿Hasta dónde piensan llegar los diputados con sus leyes de Pacto de Corruptos? ¿Queremos volver al militarismo? ¿Puede llegar la estabilidad con el siguiente gobierno? ¿Cuántos somos y qué ideología será dominante en las próximas elecciones? ¿Cuándo se llenará La Plaza? Así he escuchado preguntas y más preguntas, pero casi todas sin respuesta, al menos por el momento.

Aquí en Guatemala hasta el más experto analista político y hacedor de “escenarios estratégicos” –si es serio–, debe reconocer que no se puede anticipar lo que pasará mañana o la próxima semana, no digamos el año próximo cuando vayamos a las urnas, más enredados que la última vez.

Lo único que es cierto en este momento es que hay un caudaloso río revuelto. Eso sí, no cabe duda que muchas fuerzas oscuras tratando de sacar ventaja como pescador en medio de esta coyuntura cambiante, en la que, si bien Jimmy & Cía se sienten ganadores, la verdad es que los grandes perdedores son el país y el pueblo en general que, dicho en buen chapín, será el que pague los platos rotos, porque lo que tendremos –mucho me temo– es una cruel vuelta –y con fuerza– a la vieja política, y el
fortalecimiento de la impunidad, que favorece la corrupción.

Estados Unidos –la línea Trump, sobre todo– ratificó lo que yo anticipé en mi ENFOQUE del pasado miércoles: Washington dio el beneplácito a Jimmy para que le diera con toda la fuerza a Iván Velásquez y la CICIG. De otra manera –como en los golpes de Estado–, no habría ocurrido en la forma en que sucedió este atropello.

He estado en varias ocasiones en Venezuela –en la época de Chávez–, y pude comprobar lo nefasto que es la concentración de poder –Ejecutivo, Legislativo y Judicial, Ejército–, así como la división de la sociedad. Pasó allá y se pueden ver los resultados. Está sucediendo aquí, pero los resultados están por verse todavía. Para gobernar de manera autoritaria al sabor y antojo de los presidentes o grupos de poder, lo mejor es tener una sociedad dividida.

Hay quienes gritaban que Velásquez nos llevaría a una Venezuela. Jimmy Morales y su formato de Pacto de Corruptos nos están acercando más a esa imagen venezolana, con ideología diferente. Tienen gran influencia en las cortes y controlan el Congreso. Pronto quitarán de su camino al Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas y acosarán de lleno a cualquiera que ellos crean oposición, incluyendo a la CC si se pone en su camino autoritario.

Es gracioso –y frustrante–: un montón de gente dice que está contra la corrupción… pero también contra la CICIG. O son ilusos o no entienden que JAMÁS, pero JAMÁS se habría descubierto tantas estructuras de corrupción sin la participación de la CICIG, por más que algunos crean que con el MP era o es suficiente. No lo era y no lo es. Eso se verá pronto.

No queremos corrupción, pero muchos quieren fuera al ente que la ha destapado y combatido. Ni modo, a ese nivel de contrastes hemos llegado.

Veamos la fotografía (con ingredientes) del momento actual: El presidente empeñado en sacar a la CICIG y fortalecer su línea dentro del Pacto, de la mano de los militares. La CICIG en franca desventaja, queda ya prácticamente inoperante. Todo el mundo metiendo acciones de amparo a la CC y esta corte resolviendo en medio de presiones y hasta amenazas. Incertidumbre por todos lados.

El sistema de partidos políticos en trapos de cucaracha y nadie piensa corregirlo con una legislación adecuada. Los hábiles diputados metiendo ruido con más condimentos para la enchilada, le agregan la discusión de temas como el aborto y preferencia de género, para crear mayor división en la sociedad.

La economía seguirá a la baja. Los precios de nuestros productos en los mercados internacionales caen y la inversión se reduce. Pero eso no es nada, ya viene la campaña electoral y entonces la división y confusión serán mayores

.

Por ser optimista veo esto como enchilada, pero la verdad, tiene los ingredientes necesarios para una bomba…

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