Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Taiwán: ¿le cantará el gallo?

Taiwán e Israel fueron los dos países que más apoyaron al Ejército de Guatemala durante el enfrentamiento armado.

— Silvia Tejeda
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Como flashazos intermitentes, en este nubarrón de la política actual, se lanza la idea de que, antes de terminar el periodo del presente gobierno, Guatemala oficializará la relaciones diplomáticas con China Continental. Se siembra el tema dentro de los ámbitos de poder y productivos, dando a entender que, si eso se confirmara el crecimiento económico se vendría, por un tris tras. La potencia nos jalaría de la mano, nos sacaría a la superficie, como se hace cuando se ayuda a un ser que se encuentra a punto de lanzarse al vacío o de ahogarse. Nada tan alejado de una pronta realidad, nada tan equivocado ante la desesperante situación económica que ya se vive en Guatemala.

Quienes así piensan y así lo propagan, naturalmente, son personajes que, desde hace décadas, Pekín los ha escogido para que vengan realizando ese trabajo de lobby, entre los políticos que van pasando el turno, pero estos estafetas de avanzada, fingen ignorar que, entre Taiwán y Guatemala, no solamente existen esos “fuertes lazos de amistad” que tanto se repiten en las cartas diplomáticas, sino que, en la realidad, las más estrechas relaciones que se cultivan son dentro de las jerarquías militares y, en estos niveles, Taiwán ha sido el maestro, el refugio, el apoyo más leal y gamonal que los jerarcas militares de turno han cultivado con la Isla, por varias décadas.

Por si usted, lector, no lo sabe. Taiwán e Israel fueron los dos países que más apoyaron al Ejército de Guatemala durante el enfrentamiento armado, cuando los Estados Unidos, a pesar de ser tan eficientes colaboradores con la CIA, le suspendieron, por varios años, la ayuda económica. Taiwán, además, desde hace tiempo ha entrenado a decenas de militares guatemaltecos en la especial “Guerra Política” donde se aprenden estrategias para derrotar sicológicamente a quien el poder militar considera enemigo del régimen, sin siquiera enfrentársele, menos disparar un arma.

Estrategias y más estrategias que se ejecutan pero no se divulgan. La relación con el Ejército ha sido, tan comprensiva, que Taiwán nunca protestó porque la Embajada de Guatemala, en su territorio, se convirtiera en puente plata, para uno que otro alto oficial, cuya trayectoria lo urgía de ser beneficiado con darle un cargo diplomático, alejado de este país, los enviaban tan lejos, como grande puede ser la inmensidad del océano Pacífico. Durante la década de los ochenta las relaciones más cercanas también se expresaban con dar ayuda económica para la reparación de los dos o tres helicópteros que, año con año, tenían fallas, tan significativas, que generosamente se les proveía con cheques de US$200 o US$400 mil que, como buenos diplomáticos, nunca se preguntaba por el estado de los helicópteros después de las discretas.

Es oportuno resaltar lo cercano y constante de esa relación diplomática con los militares guatemaltecos ahora que, ya tenemos un gobierno autócrata y militarista de origen. Solo hay que preguntarse si los oficiales que están tomando las decisiones diplomáticas más importantes de Guatemala, por qué vientos están moviendo la brújula de tan coreada amistad ya que, hasta quien gobierna ha expresado que, “está sufriendo presiones” para darle una patada en el trasero a su amigo más fiel y hacer resonar los espejismos de salvación que esperan si se deciden por China Continental.

Así es que vale la pena hacer un parangón con la parábola de Jesús, en su última cena: “Antes de que cante el gallo, uno de ustedes me habrá traicionado” No sería nada raro que Taiwán oyera cantar un gallo, pero el nuestro. Ese gallo cacareador y traicionero que no tiene escrúpulos en negar hoy lo que afirmó ayer y viceversa.

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