Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Místicos de dos clases

No piensan en términos de principios.

— Luis Figueroa
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¿Te das cuenta? La batalla por la igualdad ante la ley la estamos perdiendo porque dejamos que conservadores y socialistas hagan suyos temas como los derechos de las mujeres y los de las minorías.

¿Cómo es que aquellos terminaron en el mismo canasto? Son los místicos del espíritu y los del músculo. Parecen antagonistas; pero sus códigos y objetivos son parecidos: en la materia, la esclavización del cuerpo y en el espíritu, la destrucción de la mente, explicó A. Rand. Ambos quieren imponer sus valores y códigos, y creen que los individuos no somos dueños de nosotros mismos.  Unos creen que le pertenecemos a su dios y otros que le pertenecemos al Estado; y ninguno ve mal el uso del gobierno para controlar las vidas ajenas. Prefieren vencer, que convencer.

Unos quieren coacción contra las mujeres que abortan de forma culposa, y quieren prohibir el matrimonio igualitario y los programas educativos sobre diversidad sexual. Otros quieren imponer el matrimonio igualitario, la ideología de género y la posibilidad de abortar en las primeras 12 semanas de embarazo.

La debilidad de unos es que, mediante legislación quiere ponerles un alto al proceso evolutivo que tan bien ha descrito F.A. Hayek y al dinamismo que tan bien ha descrito V. Postrel.  La debilidad de los otros es que toman el atajo legislativo para remontar la evolución y el dinamismo, e implantar políticas para las que “la sociedad” no está preparada.

En la tradición constructivista que la caracteriza, la segunda posición (la mística del músculo) –maestra en el uso y abuso del esperpento como recurso expresivo– no solo ha estropeado la lucha legítima por los derechos de las mujeres y de las minorías, sino que ha despertado al monstruo del conservadurismo religioso (que es el misticismo del espíritu). Miles se juntaron el domingo para dejar claro que ¡No pasarán! y que la evolución social y el dinamismo
terminan donde se planta la cruz.

¿Y los que no somos de aquellas persuasiones? Unos no ven problema; otros callan para no “meneallo”, otros se enredan porque no piensan en términos de principios; y muchos, pues aquí vamos.

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