Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

¿Quién tiene la razón?

La vaguedad requiere prudencia.

— Mario Mérida
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El Análisis académico de la decisión presidencial de negar la prórroga de la estadía de la CICIG, es compleja, porque cae en ámbitos irreconciliables –jurídico, político e ideológico–. Es decir, se escucharon y continuarán escuchando interpretaciones de esta decisión política-legal alejadas de la coherencia del análisis imparcial, o bien posiciones ambiguas para evitar colocarse a favor o en contra de los actores en controversia –Gobierno y CICIG–.

El comunicado del embajador norteamericano, me parece conservador y respetuoso en términos generales, para otros es una llamada de atención. No tiene similitud ninguna con el emitido durante el Serranazo (1993), en el cual el gobierno norteamericano fijó su posición con respecto a las acciones tomadas por el presidente Serrano. Principió por condenar el accionar presidencial y comunicar la suspensión de sus programas de apoyo, entre los cuales figuraban: El Fondo de Apoyo Económico, programas de educación militar y ejercicios militares conjuntos, entrenamiento para policías y asistencia para los proyectos de desarrollo económico. Al final rechazó “la afirmación del presidente Serrano que sus acciones contribuirían en la lucha en contra del narcotráfico”. Declarando que “Esto únicamente dificultará más la cooperación” (Mérida. La historia negada).

La razón de este artículo, es reducir la posibilidad de confrontaciones entre ciudadanos –los pocos– y habitantes –los más–, en defensa de actores –Gobierno/CICIG–, que probablemente no desean convertir esas expresiones populares en fuerzas motrices para ganar una batalla eminentemente jurídica. Las manifestaciones de calle lideradas por sujetos desconocidos, tarde o temprano terminarán en zafarranchos entre manifestantes y autoridades… y el primer muerto traerá periodos de la violencia continua, como la vemos en Nicaragua y Venezuela.

Para no caer en el alineamiento en favor o contra la CICIG, o contra el gobierno sin un juicio crítico, es necesario conocer las fuentes de las cuales proviene la información y analizarla con base a la confiabilidad que se le otorgue, con especial énfasis aquella que se difunde por medio de programas radiales con teléfono abierto o vía Internet; sistemas de comunicación utilizados frecuentemente para provocar desinformación. Esto no significa renunciar a informarse, hay que disfrutar y reírse de la creatividad chapina manifestada en los memes, pero ser escéptico en cuanto a su veracidad.

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