Jueves 20 DE Junio DE 2019
Opinión

Decisión errada; intención oculta

El Presidente anuncia que no prorrogará las funciones de la CICIG en Guatemala, lo que es una decisión errada.

Fecha de publicación: 05-09-18
Por: Lizardo A. Sosa L.

No es propio de la dignidad presidencial la toma de decisiones en función de sus intereses y de los de sus allegados, afectando el destino colectivo; dando otra vez la espalda a la lucha contra la corrupción y la impunidad iniciada en 2015 gracias a la presencia de la CICIG que facilitó evidencias contundentes, entre ellas las del caso de “La Línea” por el que se procesa a quienes traicionaron la confianza del pueblo.

Es evidente que los acontecimientos de 2015 se tradujeron en favor electoral del FCN y su candidato que en campaña ofreció abatir la historia de abusos, corrupción y latrocinio desde los cargos públicos. Él mismo se calificó como “ni corrupto ni ladrón”; pregonó que apoyaría la lucha contra la corrupción y la impunidad; ofreció apoyo a la CICIG; y se manifestó dispuesto a ser investigado por sus actuaciones; y por ello, fue electo Presidente de la República 2016-2020.

En las actuales circunstancias, quedaban al Presidente dos opciones para actuar con el honor y la propiedad implícita de su cargo: si las sindicaciones son infundadas, debía facilitar el esclarecimiento de la verdad y someterse a las decisiones judiciales, de las que saldría necesariamente absuelto; por el contrario, si estas tienen fundamento, debía dar un paso al lado y someterse al proceso judicial que corresponda a los ilícitos sindicados, sin afectar en demasía el interés nacional.

A contrario sensu, a menos de dos años del final de su gobierno, el Presidente anuncia que no prorrogará las funciones de la CICIG en Guatemala, lo que es una decisión errada, por contravenir el interés nacional, además de ser una actuación innecesaria y a destiempo, pues falta un año para que termine en septiembre 2019 la prórroga a las funciones de la CICIG; y peor aún, por la forma, inapropiada y hasta indigna pues, en lugar de hacer gala de la autoridad moral con que está investido como Presidente, lo hace involucrando irresponsablemente a las fuerzas armadas y policiales en un acto que se percibe generalizadamente como contrario a la lucha contra la corrupción y la impunidad.

La decisión también es inaceptable pues la manifestación de fuerza en el anuncio, amén de profundizar la incertidumbre económica y política, podría significar intención de emular el “modelo” venezolano basado en apoyo militar, cooptación del poder Judicial y del Tribunal constitucional, obediencia de las autoridades electorales y sumisión del Congreso (sustituido en Venezuela por una Asamblea Nacional Constituyente espuria) complementado por la aquiescencia, apatía y pusilanimidad de dirigencias económicas, empresariales, laborales, académicas y sociales y la distribución populista de migajas que granjean apoyo “popular”. ¿Cuántas de estas condiciones están o son alcanzables en Guatemala?, es algo que no es deseable comprobar.

Afortunadamente, Guatemala no es Venezuela: no se cuenta con asesoría cubana, ni riqueza petrolera para comprar voluntades propias y ajenas.

¡Debemos estar atentos!

  1. D. Este artículo se escribió en la mañana del martes 4/09/2018

Etiquetas: